Hace cuatro años, la socióloga Daniela Ureta inició un pequeño proyecto ligado al diseño y la decoración sin imaginar que terminaría transformándose en una iniciativa profundamente conectada con el patrimonio cultural chileno. Así nació Mimbre y Madera, una propuesta que hoy busca relevar el valor de los oficios tradicionales y fortalecer el trabajo artesanal a través de una red colaborativa entre creadores, artesanos y diseñadores.
El camino comenzó gracias al mimbre y a los vínculos construidos con artesanos de Chimbarongo, reconocida comuna por su histórica tradición en este oficio. Para Daniela, esa experiencia significó descubrir una nueva manera de entender el diseño y la creación manual.
“El mimbre me abrió un mundo completamente nuevo. Me conectó con los artesanos de Chimbarongo, con sus técnicas, con su creatividad y con una manera de trabajar donde cada objeto tiene identidad y dedicación”, relata.
Con el tiempo, el proyecto dejó de enfocarse únicamente en la comercialización de muebles y objetos decorativos. Hoy, detrás de cada sitial, lámpara, mesa o taburete existe una cadena de trabajo colaborativo donde participan maestros especializados en materiales nobles y técnicas transmitidas por generaciones.
“Más allá del mueble, hay personas, manos expertas y conocimientos que se transmiten por generaciones. Como pyme sentimos el compromiso de destacar y fortalecer ese trabajo, porque mantener vivos estos oficios también depende de generar redes de comercio justas y sostenibles”, explica Daniela.
“Quiero que sea un espacio donde se valore el trabajo hecho a mano”
A medida que el emprendimiento fue creciendo, también amplió su mirada hacia otros oficios ligados a la madera y las fibras naturales, integrando a nuevos creadores que trabajan desde una perspectiva sustentable y contemporánea.
“Me interesa rescatar no solo el mimbre, sino también el valor de quienes trabajan con sus manos, creando objetos con identidad, dedicación y oficio. Hay una riqueza enorme en estos procesos artesanales y siento que es importante proyectarlos hacia el futuro desde una mirada contemporánea y sustentable”, sostiene.
Cada visita a Chimbarongo reafirmó en Daniela la idea de que el mimbre puede dialogar perfectamente con las nuevas tendencias de diseño sostenible y consumo consciente. Esa convicción tomó más fuerza durante un proceso de investigación ligado a fondos de innovación y economía circular.
“Hoy las personas buscan cada vez más materiales nobles, piezas con historia y productos que tengan un impacto positivo en el entorno. El mimbre y la madera conectan de manera natural con esa necesidad”, afirma.
Actualmente, el objetivo de Mimbre y Madera es transformarse en una plataforma colaborativa donde converjan patrimonio, innovación y diseño chileno, impulsando alianzas entre artesanos, artistas y creadores.
“Mi sueño es que Mimbre y Madera vaya mucho más allá de un emprendimiento comercial. Quiero que sea un espacio donde se compartan saberes, se creen alianzas y se valore profundamente el trabajo hecho a mano”, concluye Daniela.
Más que vender mobiliario, el proyecto busca preservar historias, fortalecer economías locales y demostrar que los oficios tradicionales aún tienen un rol fundamental en el futuro del diseño sustentable chileno.
