Mudarse de plataforma musical es como embalar una casa con cien cajas: metadatos que no encajan, listas que se rompen y enlaces que fallan. Spotify lo sabe, y en un momento delicado para su imagen, anuncia “Import your music”, una función que convierte el drama del traspaso en tres toques y listo.
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¿Qué es y cómo funciona?
La nueva opción “Import your music” permitirá traer listas desde YouTube Music, Apple Music, Tidal y otros servicios sin salir de Spotify. La compañía integra dentro de la app el servicio TuneMyMusic, de modo que el usuario no tendrá que abrir navegadores externos ni pegar enlaces raros.
Todo ocurre dentro de Spotify, con flujo guiado y menos fricción.
Según la compañía, el proceso es así: ir a Tu Biblioteca → desplazarse al final → tocar Importa tu música. Se abrirá un navegador embebido con TuneMyMusic para conectar cuentas y elegir qué playlists migrar. La función llegará a Android e iOS en los próximos días.
Un salvavidas en medio de aguas agitadas
El movimiento llega cuando Spotify afronta críticas y cancelaciones por la polémica relación de su fundador, Daniel Ek, con la empresa de defensa Helsing. En ese contexto, bajar la barrera de entrada es una jugada clara: atraer a quienes quieren abandonar su plataforma actual, pero no sus listas.
La fuerza de Spotify sigue estando en su ecosistema de playlists —propias, editoriales y colaborativas—; si traer las tuyas se vuelve trivial, el cambio se hace mucho más probable.
Menos fricción = más altas. Y en el negocio del streaming, cada lista importada es una señal de anclaje.
Ventaja práctica… con letra pequeña
La integración mejora muchísimo la experiencia, pero no es magia. No es bidireccional: hoy solo funciona hacia Spotify, sin opción oficial para exportar tus listas a otros servicios.
Tampoco es un sistema 100% nativo —hay un intermediario embebido—, a diferencia de YouTube Music o Apple Music, que ofrecen opciones de traslado más integradas y, en algunos casos, en ambos sentidos.
Aun así, hay beneficios claros:
- Menos límites que las herramientas externas “a pelo”.
- Un solo flujo dentro de la app, sin saltos entre ventanas.
- Menos errores de mapeo al estandarizar el proceso.
Por qué esto importa (más de lo que parece)
En el mercado del streaming, migrar tu biblioteca es la cadena que te ata. Si Spotify corta esa cadena con un flujo simple, recupera una ventaja competitiva: captar desencantados de otros servicios y retener a los propios con la promesa de que “si te fuiste, volver es fácil”.
Además, refuerza su narrativa de producto: el hogar de las playlists también debe ser el lugar donde todas las playlists caben.
Esta función no es solo una casilla de producto, es una estrategia de crecimiento. Facilitar la mudanza convierte a Spotify en el destino por defecto para quien busca un catálogo amplio, recomendaciones sólidas y ahora, un traslado sin dolores de cabeza.
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En resumen
“Import your music” no es el santo grial técnico, pero sí el atajo correcto: hace simple lo que antes era un engorro. Y en la economía de la atención, ganar en simplicidad es ganar usuarios. Spotify lo entendió tarde… pero a tiempo.

