Chile se posiciona nuevamente en la vanguardia de la astronomía mundial con la creación de una herramienta tecnológica capaz de procesar datos masivos del universo.
Astrónomos locales desarrollaron un código que permite la clasificación de galaxias de forma automatizada, eliminando la necesidad de inspección visual humana para millones de objetos celestes. El hallazgo, publicado en la revista Astronomy & Astrophysics, representa un salto cualitativo en la exploración del cosmos.
GalMEx: El algoritmo chileno que supera la visión humana
El equipo del Núcleo MINGAL, liderado por Vitor Sampaio, investigador de la Universidad Federico Santa María (USM), diseñó el código denominado “GalMEx” (Galaxy Morphology Extractor). Utilizando el lenguaje de programación Python, este sistema analiza la distribución de la luz en las imágenes para determinar si una galaxia es espiral, elíptica, lenticular o irregular.
Según explica Sampaio, el algoritmo puede observar “qué tan concentrada está la luz en el centro, qué tan simétrica es, si tiene zonas irregulares o brillantes en lugares inesperados”. Estos parámetros se convierten en números objetivos que permiten una comparación científica rigurosa. En las pruebas realizadas, el sistema logró clasificar con éxito 1,7 millones de galaxias utilizando el catálogo DECaLS del Observatorio Interamericano Cerro Tololo.
Eficiencia y precisión del 93% en el mapa del universo
Tradicionalmente, los astrónomos clasificaban las galaxias de manera manual, pero el volumen de datos actual hace inviable la mirada humana. Al respecto, Yara Jaffé, directora alterna de MINGAL, señala que “la caracterización de la morfología de más de un millón de galaxias no puede realizarse mediante inspección visual. Por lo tanto, los métodos automatizados se convierten en una forma de superar esta limitación”.
La eficacia de GalMEx alcanzó una precisión cercana al 93%, cifra validada al contrastar los resultados con el proyecto Galaxy Zoo, donde miles de voluntarios clasifican imágenes.
El investigador principal destaca que, al emplear una herramienta estandarizada, “los resultados ahora son más confiables y reproducibles”. Este avance es especialmente valioso para el hemisferio sur, donde Chile alberga algunos de los mejores observatorios del mundo.
Hacia la comprensión de los procesos físicos galácticos
El éxito de este desarrollo tecnológico abre nuevas puertas para la ciencia. “Logramos clasificar diferentes tipos de galaxias, midiendo sus formas sin depender únicamente de la mirada humana”, afirma Sampaio.
El siguiente paso para el equipo es perfeccionar el código para identificar morfologías más complejas y determinar los procesos físicos que las originaron. Cada mecanismo deja señales distintas en la forma de la galaxia, y este algoritmo promete ser la clave para descifrar la historia del universo.
