El plazo de la investigación para resolver el asesinato de Werner Luchsinger y Vivianne Mackay está en su recta final. Aquello ha elevado el nivel de crispación entre los intervinientes, lo que ha impulsado a extremar el resguardo de los involucrados, al mismo tiempo en que se ha intentado demostrar la imparcialidad de quienes deben definir el destino de los once comuneros mapuches imputados.

Es en este contexto que el Ministerio Público decidió otorgar resguardo policial tanto a los fiscales Alberto Chiffelle y Luis Arroyo, como a sus familiares.

La decisión fue aplicada luego de la audiencia del 26 de julio, sesión en que los 10 imputados presentes fueron desalojados de la sala por gritar contra los persecutores, a quienes trataron de "racistas" y "mentirosos". Aquella jornada la Fiscalía solicitó el cierre de la investigación, sin embargo, el juez Federico Gutiérrez resolvió extender el periodo mientras la Fiscalía no haga entrega de la totalidad de antecedentes a la defensa.

De acuerdo consigna La Tercera, el vocero de la Fiscalía de La Araucanía, Roberto Garrido, indicó que “se han decretado algunas medidas de protección, toda vez que puede esto constituir un riesgo para su integridad física”, dijo.

Además, Garrido responsabilizó a las defensas por el actual escenario, y aseguró que han propiciado "un clima general que deriva  en situaciones de violencia”, afirmó.

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