Esfuerzo Pyme

Emprender en la música para ayudar a sanar a la gente

@celiarojastallarida es una cantante que decidió emprender acompañando con sus canciones a gente que esté pasando malos momentos, como una enfermedad. Conoce su historia.

Música para cambiar, para ayudar y acompañar

Emprender es cumplir tu sueño. Sueño que al hacerse realidad beneficie a la gente. Por eso quisimos dar a conocer esta pyme musical y alejarnos de la producción económica propiamente tal.

Celia Rojas (@celiarojastallarida) es cantante y compone con un objetivo especial: ayudar a sanar a la gente y como todo músico aspira, al mundo.

Partió acompañando a su hermano. Hoy, por esas vueltas que tiene el destino, continúa sola con su labor en el Instituto Nacional del Cáncer.

Desde Rojo

La pasión por la música llevó en 2007 a una adolescente Celia Rojas a participar en Rojo, Fama contra fama, de TVN. Logró sacar su voz en el espacio busca talento y conocer de cerca el ambiente del espectáculo local.

Pero una vez fuera del espacio, prefirió dejar de lado su talento y dedicarse a estudiar en la universidad.

Hoy Celia tiene 32 años. Es periodista y hace un tiempo le volvió a picar el bichito musical y esta vez optó por retomar con todo al canto.

Regreso para emprender

Invirtió tiempo y dinero en lo que para ella es la concreción de su emprendimiento: su primer disco. Lo tituló El Mundo Cambiar. Compuso cada una de las canciones. Las que llevan consigo un «mensaje para sanar y cambiar el mundo», dice la artista. Que se puede escuchar en Spotify, Aple Music y YouTube Music.

«Volví a la música en el 2018 de una manera muy especial. Porque me enfoqué en hacer una catarsis gigante y enfrentar muchos procesos personales que me llevaron a plantearme que, en el fondo, lo que yo más amaba en la vida era cantar y me estaba escondiendo. Y a medida que lo hacía, iba siendo contraproducente y me dije: ‘tengo que sacarlo’ y con eso ayudar a otros a hacerlo», cuenta a Esfuerzo Pyme y Publimetro.

Patch Adams

Su nuevo andar en las pistas artísticas además tiene una historia ligada a ayudar a los demás: «Sentí que las emociones eran súper mal miradas y pisoteadas. Y eso me frustraba mucho, pues todas mis letras escondidas hablaban de eso. Del mundo interior. Para refugiarme, apañarme y tener contención me di cuenta de que mi labor era contener a otros. Y en eso comencé a emprender, pero no con un fin económico, sino de ayuda”, relata.

-¿En qué sentido?

-Me incluí a la rutina que hacía mi hermano Esteban. Él era actor y llevaba alegría a los pacientes del Instituto Nacional del Cáncer.

Emprender desde el alma

-¿Cómo funciona este emprendimiento?

-Les empezamos a hacer un show de cuidados paliativos en las salas de espera o mientras recibían sus quimioterapias. Él presentaba su circo italiano, un payaso estilo Patch Adams, y yo lo acompañaba cantando.

-¿Por qué hablas en pasado?

-Porque fue así hasta que él falleció tras un accidente en moto hace un año. En honor a él seguí mi sueño y continué el suyo, porque siempre me impulsó a luchar por lo que quería.

-¿Cómo te sientes cumpliendo ese deseo?

-Este emprendimiento de volver a la música es como una ofrenda. Para mí no se trataba de grabar y ser famosa. Era algo mucho más allá de eso. Era juntar todo lo que había ganado en experiencia y darle contención a la gente. Él me ayudó a realizarme. Me dio una inspiración y lo que me iba a mantener viva sin él y ayudar a los demás. He seguido cantando en Fundación Las Rosas, y seguiré haciéndolo.

-Con toda esa carga emocional, ¿cómo se hace de la música un emprendimiento, sacar cuentas, esperar ganancias?

-Es un salto bien ciego el que una da. Hacer música es a pulso. Recién lanzado un disco no se ven ganancias monetarias. Después de emprender en esto, para ver ganancias es un proceso, es un salto a la fe en realidad.

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La decoración de interior le gustó desde siempre a Macarena Panatt. Y en los momentos en que necesitó iniciar un emprendimiento, no dudó en que ese sería el tema de su negocio.

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