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Aprovechando el Día Mundial de la Bicicleta, contamos las historias de cuatro emprendedores ligados a las dos ruedas. / Esfuerzo PymeAprovechando el Día Mundial de la Bicicleta, contamos las historias de cuatro emprendedores ligados a las dos ruedas. / Esfuerzo Pyme
Esfuerzo Pyme 03/06/2021

Historias de emprendedores en bicicleta

Bicicleta. La definen como un medio de transporte noble y no contaminante. Pero más allá de los beneficios que entrega, hay muchas historias y recuerdos en bicicleta. No hay quien no los tenga.

Como parte del Día Mundial de la Bicicleta, Esfuerzo Pyme y Publimetro recopiló cuatro historias de emprendedores que tienen a la bicicleta en su centro.

Más que enseñar a pedalear

Ignacio Rojo tiene una academia donde enseña a niños, jóvenes y adultos a disfrutar y sacarle máximo provecho, pero con responsabilidad, a sus Mountain Bike.

Ignacio comenzó a enamorase de la bicicleta en plena adolescencia. Ya de niño sabía andar y todo eso, pero “a los 16 descubrí el cerro y todo lo que se podía hacer con una bicicleta ahí”, relata.

En 1995 comenzó a competir en interescolares de una naciente rama del ciclismo: el Mountain Bike. “Le sacaba la bicicleta a mi hermano mayor para entrenar y competir”, agrega a la vez que luce con orgullo ser el chileno que en más ocasiones ha competido en el Valparaíso Cerro Abajo: 15 de las 17 ediciones.

Ya mayor comenzó a hacer cursos para instructor de esquí. Enseñó a varias personas, pero el pedaleo era lo suyo. “He inicié este proyecto del ‘Rojo Racing Club’, aplicando las técnicas que me entregaron en el esquí para enseñar cómo enfrentar bajar un cerro en bicicleta”, explica a Esfuerzo Pyme y Publimetro.

El 2010 inició la academia. Y ya con una década de funcionamiento y más de 150 participantes de todas las edades, “tengo la alegría de que alumnos comienzan a enseñarle a los más jóvenes y a los niños”, comenta con orgullo.

“Creo fuertemente que los deportes de MTB que usualmente son vistos como deportes riesgosos, pueden dejar de ser vistos así. Hemos comprobado empíricamente que, a través de la enseñanza de las técnicas correctas y los protocolos pedagógicos necesarios, los riesgos y accidente pueden aminorare al mínimo”, asegura a la vez que invita a que conozcan la academia a través de su Instagram.

El 2010 Ignacio Rojo inició la academia. Y ya con una década de funcionamiento y más de 150 participantes de todas las edades, “tengo la alegría de que alumnos comienzan a enseñarle a los más jóvenes y a los niños”, comenta con orgullo.

Saltos en bicicleta

Su pasión por la bicicleta y la imposibilidad de poder usarla libremente en los primeros días de la pandemia, le despertaron el ingenio a Claudio Saporta. Diseñó y fabricó rampas para saltos, que ahora son sensación entre los amantes de las piruetas BMX.

A tal grado es la calidad y confiabilidad de sus productos, “que Pedro Ferreira, el actual campeón del Valparaíso Cerro Abajo, encontró las rampas extraordinarias”, cuenta con orgullo Saporta a Esfuerzo Pyme y Publimetro.

Con esta idea fundó Repü Training. Cuyos productos destacan por su durabilidad, resistencia, pero sobre todo su diseño vanguardista y su practicidad, ya que las rampas se pueden plegar por lo que facilita de gran manera su almacenamiento y traslado.

A tal grado es la calidad y confiabilidad de sus productos, “que Pedro Ferreira, el actual campeón del Valparaíso Cerro Abajo, encontró las rampas extraordinarias”, cuenta con orgullo Claudio Saporta.

-Y tú, ¿sigues saltando?

-Bueno, sí, pero ahora con 46 años y dos niños me estoy cuidando un poco más. Me he pegado varios porrazos en la vida y ahora cuesta un poquito más recuperarse. Pero sigo yendo a los cerros y disfrutar de los parques que se han abierto en Chillán o en el cerro San Cristóbal.

Reparación de bicicletas

Rodrigo Sepúlveda también tiene su historia de vida ligadas a la bicicleta. “Toda mi vida he andado en dos ruedas”, dice de entrada a Esfuerzo Pyme y Publimetro. Tanto así que cuando le pasaba algo a su bici “yo atinaba altiro a arreglarla”.

-¿Y cómo fue esa primera vez?

-Fue como a los nueve años. Sufrí el típico pinchazo y la desarmé entera para arreglarla. Me costó armarla de nuevo, pero pude y quedó muy bien.

Fue así como, entre sus amigos se convirtió en el arregla bicicletas. Lo que aumentó ya mayor cuando “le vendí a un amigo una bicicleta a la que le tenía mucho cariño. Tanto así que tras repararla, le puse como condición para vendérsela que si ya no la iba a ocupar me la vendiera de vuelta”.

Este primer cliente le contó a otro amigo, que le pidió a Rodrigo que le arreglara su bicicleta. “Luego vino otro, otro y así comenzó el boca a boca”. Y fue tanta la demanda, que instaló un taller, en Santo Toribio 665, Ñuñoa. Es en un gimnasio de crossfit, donde atiende y para contactarlo al Whatsapp +56 9 7 4790415

¿Cómo has ido aprendiendo el oficio?

-Mayoritariamente con cursos en Youtube y la experiencia de ir reparando.

En su taller en Ñuñoa, Rodrigo Sepúlveda realiza desde mantenciones básicas hasta pintado. Para ubicarlo, Whatsapp +56 9 7 4790415.

-¿Qué es lo que más te pide la gente arreglar en sus bicis?

-Mayoritariamente cambio de cámaras, el pinchazo. También la regulación de frenos y cambios. La mantención y limpieza básica. Ahora también estoy en el pintado de bicicletas.

Delivery ochentero en bicicleta

Renato Bascuñán, profesor de economía en varias universidades y emprendedor desde siempre, asegura que su espíritu de buscar negocios se acrecentó gracias a su primera bicicleta.

Cuando niño Renato vivía en Miraflores, Viña del Mar. Tenía una bicicleta normal y corriente, una CIC. Como regalo por sus 11 años, le pidió a su mamá que le comprara un canasto. De esos blancos que se ponían delante de las bicicletas.

Fue ahí que comenzó en 1985 su negocio de delivery para sus vecinos. “Cargaba el canasto hasta arriba con lo que me pedían. Creo que cobraba $100 por envío”, recuerda con Publimetro y Esfuerzo Pyme. Fue tanto su éxito que después agregó a unos amigos: “Ellos ganaban $50 y yo $50”, aclara entre risas.

No es la bicicleta que ocupaba Renato cuando niño, pero tiene mucho en común asegura el hoy profesor de economía.

Ahora, ya en los 50 y con varios emprendimientos a su haber, “unos con éxito otros no”, explica, tiene la convicción que ese negocio arriba de su bicicleta “me despertó el impulso para ser emprendedor cuando nadie pensaba en serlo”.

-¿En qué sentido?

En despertar mis ganas de hacer negocio, de ganar mi plata y de la responsabilidad. Y ya ahí tenía claro que había que cumplirle a la gente. Agradezco mucho a mi mamá ese canasto, que me permitió después, entre otras cosas, comprarme mi bicicleta BMX, que me costó $8.500 y ya mayor, aunque suene romántico, estudiar economía y emprender siempre.

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