El desahogo de Marco Medel: "Las dos cosas más dolorosas que he vivido han sido el fallecimiento de mi padre y descender con Wanderers"

Tras marcar el golazo ante el Melgar, que les permitió a los caturros avanzar de ronda en la Libertadores, el zurdo se sacó la “rabia” e “impotencia” de las últimas semanas. Pese a ello, reconoce una “deuda” con el club: “Espero saldarla en este torneo y a fin de año, estar ascendiendo a Primera”.

Por Juan Ignacio Gardella

Mal lo había pasado Marco Medel en las últimas semanas, luego del descenso de Santiago Wanderers en una dramática definición a penales ante Unión La Calera, con el zurdo fallando su lanzamiento desde los 12 pasos.

Sin embargo, con esa misma pierna, el martes se despachó un remate inatajable en Perú para dejar en el camino al Melgar en la Libertadores, por lo que se sacó de encima una parte de la “rabia” y de la “impotencia” que significó bajar a la Primera B.

No obstante, el volante no se desenfoca de la clara meta para este año: “El objetivo principal es ascender. La Copa estamos disfrutándola. El Nico (Córdova) nos dice que muy pocos tienen la oportunidad de jugarla y eso es cierto. Disfrutamos ir a jugar a otros países, los estadios. Es otro ambiente, se vive muy apasionada”, explica.

¿Qué se te pasó por la cabeza después de tremendo golazo?
Mucha felicidad, porque fueron unos meses muy complicados por el tema del descenso. No solamente lo pasé mal yo, también mi familia, mis cercanos y toda la gente de Valparaíso. Las dos cosas más dolorosas que he vivido han sido el fallecimiento de mi padre y descender con Wanderers, pero volvimos a la pretemporada en Mantagua con la ilusión de ascender, trabajando duro. Me saqué todo lo malo que veníamos pasando últimamente, esa rabia, esa impotencia.

¿Le diste un beso a la camiseta?
No, me saqué la camiseta e hice un gesto a la barra de ellos, pero nada agresivo, sino que los hice callar, porque nos gritaron harto antes y durante el partido.

Increíble la cantidad de gente que llevó Wanderers…
Sí, estábamos en un hotel frente a la catedral y afuera había muchos hinchas. Donde vamos, siempre hay gente de Wanderers, así que pensábamos que a Perú iban a ir, pero no la cantidad que fue. Me llamó la atención un niño de siete u ocho años, que estaba de cumpleaños y se fue a dedo para allá. Lo único que nos pedía era que ganáramos, que le diéramos esa felicidad, así que nos pone muy orgullosos que después de todo lo malo, estemos dándoles alegrías a Valparaíso y a nuestras familias.

¿En el camarín se propusieron ganar por esa gente?
En el camarín hablamos que era un partido con historia y que tras todo lo malo que pasamos, tenemos que empezar a disfrutar, a pasarlo bien y a estar felices, porque muy pocos tienen la oportunidad de hacer lo que hacemos nosotros.

Has estado en equipos de los llamados “grandes”. ¿Qué tiene de especial la hinchada de Wanderers que la hace diferente?
Su fidelidad, porque en todos los estadios, siempre hay hinchas. A pesar de lo que nos pasó, de descender, la barra nos apoyó en todo momento y el estadio de Valparaíso estuvo lleno. No conozco a otro hincha que sea tan fiel como el wanderino, que es humilde. Nosotros vemos en los cerros el esfuerzo que hace mucha gente, incluso, de edad. Eso identifica al club, lo apasionados que son sus hinchas.

Ya pareces un hincha más…
Yo pasé una primera etapa acá en el 2014, donde estuvimos a punto de salir campeones. La disfruté mucho y lo pasé muy bien, fue casi perfecta. La gente me trató de maravillas, así que me encariñé con el club y con Valparaíso, se le agarra un cariño diferente al de los otros clubes.

¿En el receso pensaste en irte o siempre en quedarte a pelearla?
Fue difícil tomar una decisión, porque yo veía que se estaban yendo muchos jugadores. A mí no me gusta ser “vendehumo” y salir a decir “me quedo”, si después me voy a ir. Lo conversamos, hicimos un esfuerzo económico de ambas partes, como todos los que se quedaron, y decidí quedarme y remarla, con el objetivo claro de ascender a Primera este año.

¿Sientes una deuda, por el penal perdido en la Promoción, de volver a meter a Wanderers en Primera?
Obviamente. Lo pasé muy mal en ese momento. Si bien mi penal no fue el más decisivo, soy tan responsable como el resto de mis compañeros. Siento esa deuda, así que espero saldarla en este torneo y a fin de año, estar levantando la copa y ascendiendo a Wandereres a Primera División.

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