De amargura, pasión y una pizca de farándula: la sufrida jornada de los hinchas de Uruguay en Santiago

Como es tradicional, los fanáticos de la Celeste se reunieron en La Uruguaya de Ñuñoa. Esta vez para presenciar el ajustado triunfo 1-0 sobre la débil Arabia Saudita de Juan Antonio Pizzi.

Por Pablo Serey Correa

"Nos estamos salvando porque los del otro equipo son horribles", rezongaba con rabia uno de los tantos hinchas charrúas que llegó este miércoles a las parrilladas La Uruguaya de José Domingo Cañas, en medio del sufrido partido entre la Celeste y la modesta Arabia Saudita, válido por el Grupo A de Rusia 2018.

El equipo de Óscar Tabarez ganó 1-0 y entre los fanáticos quedó satisfacción por la correspondiente clasificación a los octavos de final de la Copa del Mundo, pero también quedó esa ingrata sensación de haber sufrido más de la cuenta, al punto de no haberlo pasado bien en ciertos momentos.

Quizá esa sensación amarga es parecida al sabor amargo del mate que tanta adicción genera entre los uruguayos y que tanto beben en este tipo de jornadas. La hierba servía como antídoto ante el malestar que estaba generando el pasmado juego de la Celeste contra la débil Arabia de Juan Antonio Pizzi.

El gol de Luis Suárez a los 23 minutos desató el primer gran estallido de la comarca celeste en el tradicional restorán ñuñoíno. El segundo estruendo recién apareció tras el pitazo final del árbitro francés Clément Turpin, que sentenció la segunda victoria en línea de los orientales en Rusia 2018. O sea, no fue para nada un día fácil.

Acostumbrados a sufrir

"No es que hayamos sufrido más de la cuenta, lo que pasa es que estamos acostumbrados a sufrir. A Uruguay le cuesta mucho proponer ante los equipos chicos, los que futbolísticamente no tienen un gran nombre", expresó tras el partido Juan Araya, dueño de La Uruguaya y líder de la afición charrúa residente en Chile.

Araya y la mayoría de sus compatriotas presentes vieron el partido en constante nerviosismo, concentrados al máximo en las acciones en cancha de los pupilos del Maestro Tabarez. Poco alarde, poco grito, el foco estaba al cien en el fútbol, aunque en el entretiempo hubo tiempo para los cánticos y el candombe.

Aunque la presencia del Guatón Salinas -andaba en su calidad de notero de ESPN- llevó a algunos a perderse ciertas acciones del encuentro, la gran mayoría no quiso sacar la vista de los televisores que estaban transmitiendo el trabado duelo que se jugó en el Rostov Arena. El espectáculo principal estaba a más de 14 mil kilómetros de distancia y así lo entendieron los fervientes hinchas uruguayos, que ya tendrían tiempo para dar vida a su propio espectáculo.

De vez en cuando iban surgiendo los "Soy celeste" o el "Volveremos, volveremos", pero lo que más se escuchó fueron gritos reveladores de desesperación. "Otra vez pidiendo la hora", reclamaba mirando al techo una fanática; "Así no Cavani y la p…", gritaba otro forofo tras una clara chance para poner el 2-0 que tuvo el delantero del PSG; "Vamos a agarrarla la conch…", tiraba uno de los más desaforados, cuando ya se jugaban los descuentos.

Y llegó el final: "Uruguay nomá", el desahogo se hacía realidad, como también la clasificación a los octavos de final. Ahora se podía festejar. Los salones fueron evacuados rápidamente, ya que desde los estacionamientos, el ritmo de los tambores invitaban al carnaval. El Guatón Salinas encontraba más disposición de los hinchas para sus jocosas notas, mientras que la modelo, actriz y comediante Laura Prieto lideraba el baile de celebración. Un par de buenos caramelos para la farándula, que también dijo presente en Ñuñoa.

"Menos mal que Uruguay ha caminado bien, lástima por los otros países de Sudamérica. Si nos toca sacar la cara como en el 2010, cuando llegamos a semifinales, vamos arriba nomás", comentó Juan Araya una vez que bajaron los decibeles de los festejos.

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