Columna: Maldito Sudaca

Le decimos la Argentina de Messi, el Brasil de Neymar, la Colombia de James y Falcao, el Uruguay de Suárez y Cavani, y así estamos, sin representantes colectivos entre los cuatro mejores del mundo, siendo que individualmente varios de este continente están en el Top 10 planetario.

Por Juan Ignacio Gardella

We are Sudamerican Rockers, quizá por eso siempre estamos buscando una estrella de rock, una figura a quien idolatrar. Sin importar que el fútbol sea un deporte de equipo, le decimos la Argentina de Messi, el Brasil de Neymar, la Colombia de James y Falcao, el Uruguay de Suárez y Cavani, y así estamos, sin representantes colectivos entre los cuatro mejores del mundo, siendo que individualmente varios de este continente están en el Top 10 planetario.

Los europeos entendieron hace rato que ésta es una actividad de conjunto y eso ha quedado claro en Rusia, donde hasta el local, con nombres desconocidos para la gran mayoría, estuvo a un paso de meterse en semis. Por eso tendrán cuatro campeones seguidos, selecciones que han estado por encima de sus futbolistas, más allá del Balón de Oro para Cannavaro en el 2006, del gol de Iniesta en la final del 2010 o del Guante de Oro para Neuer en el 2014.

Por el contrario, aquí se sigue entronizando a jugadores, creyendo que gracias a un astro se puede tocar el cielo, soñando con la reencarnación del Maradona del 86, y se deja en un segundo plano al grupo. Así es como la Albiceleste se transforma en un “pásensela a Leo” y la Pulga le pega ¡11 veces! al arco contra Islandia, al más puro estilo de liga amateur, donde el amigo crack tiene que hacer todo y el resto mira.

Y el Scratch, que parecía que sí tenía un sostén colectivo, se queda sin respuestas con un rival de verdad cuando está apagado Ney, quien llegó al Mundial sin ritmo y eso le pasó la cuenta. Los cafeteros, lo mismo, porque se lesiona Rodríguez y salen a arratonarse con el Tigre huérfano arriba ante unos ingleses que están lejos de ser temibles en el papel, mientras que la Celeste pierde a Edinson y Lucho prácticamente ni toca la pelota.

Uno los ve y se les nota en la cara que llegan con una presión sobre sus hombros difícil de sostener, complicación asumida por ellos mismos. Y así es como el as argentino se queda inmóvil frente a Croacia, paralizado ante la posibilidad del fracaso histórico en la fase grupal, mientras el brasileño llora en la cancha después de ganarle a Costa Rica en la primera ronda, botando toda la tensión acumulada.

¿Francia? Brilla Mbappé, aunque el goleador también es Griezmann, si están perdiendo aparece Pavard con un tiro de leyenda y así un largo etcétera. ¿Bélgica? Sobresale Hazard, pero el que la emboca es Lukaku, el que maneja los hilos es De Bruyne y vamos sumando. ¿Inglaterra? Si bien Kane se roba los flashes, Pickford las manotea todas y los demás corren como condenados. ¿Croacia? Rakitic y Modric llevan las riendas, sin embargo, Subasic les da “Vida”.

¿Acá? Los benditos en sus clubes se han convertido en malditos en sus selecciones, dependientes de ellos, y han sido incapaces de sobrellevar un peso que no les corresponde, porque, aunque suene a cliché, ganan o pierden los 11.

Sudamérica, sacúdete en tu cripta.

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