Gallego Méndez en la hora de su adiós: "Hay que ser honesto, desligarse del ego y de un montón de estupideces que nos rodean"

El argentino dejó Palestino tras los malos resultados en el Campeonato Nacional, pese a la buena campaña en la Copa Chile. "Lo más fácil era quedarme y jugar la semifinal, pero el entrenador que venga merece más tiempo", explica, deseándole suerte a Ivo Basay.

Por Juan Ignacio Gardella

Hace menos de cinco meses, Sebastián Méndez llegaba a Palestino con la ilusión a tope. En su debut como entrenador fuera de Argentina, el Gallego le decía a El Gráfico Chile, en su primera entrevista a un medio de nuestro país, que "trataremos de jugar bien, de ser un equipo sólido y con mucha contundencia".

Sin embargo, los resultados no acompañaron en el torneo, con una victoria, cinco empates e igual cantidad de derrotas. Ni siquiera la semifinal de la Copa Chile, donde los árabes enfrentarán este fin de semana en el partido de vuelta a la U, tras la igualdad 1-1 en el Nacional, bastó para que el transandino siguiera, pese al deseo de la dirigencia.

 

¿Qué sientes, tras haber llegado con tanta ilusión, al ver que se acaba este proyecto antes de lo previsto?

Es duro. En esta profesión, las despedidas son horribles, son feas, son tristes. La realidad es que después de muchos resultados adversos, no había mucho que pensar y uno trata de lastimar lo menos posible. Entiendo que con un cambio puede llegar a surgir algo, siempre los cambios algo bueno producen, pero, evidentemente, para nosotros es un momento de dolor.

¿Qué explicación le encuentras a esto?

La explicación más simple es que no ganamos, aun haciendo buenos partidos. No pudimos encontrarle la vuelta a una situación que es complicada y cuando eso pasa, hay que tomar decisiones. Creo que era el momento de que venga otra persona y está a tiempo todavía de sacar esto adelante. Es difícil ahora encontrar explicaciones, hay que digerirlo, porque duele.

La dirigencia quería que te quedaras…

Sí. La verdad es que la dirigencia se comportó muy bien, pero uno tiene que ser realista y no abusar. El trato siempre fue excepcional, no tengo absolutamente ninguna queja. Me voy como un hombre agradecido, como vine. Lo más honesto era esto, porque ellos son los que ponen el hombro todos los días en el club.

¿La semifinal de la Copa Chile no fue suficiente para quedarse hasta el fin de semana?

Lo que pasa es que también hay que darles tiempo a las personas que lleguen para trabajar. Para mí era lo más sencillo, porque si ganábamos estábamos en la final y podíamos colgarnos las medallas, pero esto no es así, porque el fútbol da vueltas y todo lo que uno hace, al fin y al cabo, termina perjudicando. Cuando a uno lo contrata un club, hay que ser lo más honesto posible, desligarse del ego y de un montón de estupideces que nos rodean. Para mí era lo más fácil quedarme y jugar la semifinal de la Copa, pero el entrenador que venga merece más tiempo para preparar el partido contra Curicó, que es más importante.

La gente del club habla muy bien de ti en cuanto al trato interno. ¿Dejas buenos recuerdos, más allá de los resultados?

Yo me llevo el mejor recuerdo. A mí me gustó mucho dirigir a Palestino, me gusta el club y tengo empatía con él. Para mí fue muy importante. Los recuerdos pueden ser agridulces, por los resultados, pero hay una parte que me la guardo, que es la que vale para mí, a la que yo le doy el valor que merece.

Tu reemplazante será Ivo Basay. ¿Algún mensaje para él sobre el trabajo y el plantel que le dejas?

Sobre el plantel, va a tener uno muy bueno, en lo futbolístico y en lo humano, porque hay buena gente. Deseo que le vaya muy bien, porque lo conocí hace no mucho y me pareció una buena persona. Las referencias que tengo de él son las mejores, así que por el club, por él y por los jugadores, le deseo lo mejor.

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