Columna: De sapos, príncipes y reyes

Entre tanta historia de Instagram con emoticón de sapo, que ya aburre, hemos ido perdiendo a los dos jugadores más cerebrales de la Generación Dorada.

Por Juan Ignacio Gardella

¿Dolió, no? Y no me vengan con que era apenas un duelo preparatorio, porque contra los vecinos, especialmente ante Perú y Argentina, y en menor medida frente a Bolivia, nunca lo son, haya o no puntos en juego.

Pero más allá de la condición del encuentro o del rival, lo que pegó fuerte fue la forma. Hasta ahora, la “era Rueda”, lejos de la brillantez de épocas recientes, se había destacado por la solidez, la cual se diluyó desde el minuto uno hasta el 90 en Miami.

Se vio un equipo desorientado, carente de liderazgos. Y no me refiero a los futbolísticos, porque Medel es capaz de jugar desgarrado por la Roja y ser impasable, y Vidal de hacerlo con fiebre y ser figura en el 2-1 sobre los propios peruanos en las pasadas Eliminatorias.

Siempre se ha agradecido y resaltado el derroche de energía, el llegar a las dos áreas, el trancar con la cabeza, pero esta última es justamente la que viene faltando. Entre tanta historia de Instagram con emoticón de sapo, que ya aburre, hemos ido perdiendo a quizá los dos jugadores más cerebrales de la Generación Dorada.

El DT colombiano se equivocó al tomar partido públicamente en la disputa entre los referentes -”¿Vidal o Bravo? Elijo a Vidal”- y la grave lesión del ¿ex? capitán sólo vino a postergar un problema que en algún momento tendrá que enfrentar. Cómo nos va a penar el arco si es que Arias no llega a estar disponible.

Y ahora nos venimos a enterar de que la ausencia de Díaz también sería por haber roto el bendito secreto de camarín, como si el pecado fuese contar un hecho en vez de protagonizarlo. Más allá de sus costosos errores en el final del proceso anterior, cómo nos ha faltado un hombre que ponga la pelota contra el piso cuando todos se dedican a correr.

Súmele a estos dos al lesionado Beausejour y la Selección se ha ido quedando sin ese tipo que es capaz de pensar estratégicamente, de decir la palabra justa en el instante adecuado. Porque hay líderes silenciosos -el Príncipe Aránguiz es el mejor ejemplo-, espirituales -Medel y Vidal- y pensantes, y estos últimos parecen no tener cabida en el nuevo proyecto.

El entrenador -que igualmente está haciendo un trabajo sucio que era más que necesario- decidió empoderar al Rey y al Pitbull, pero para uno lo del viernes fue “un amistoso nomás, no le pongan tanto”, mientras que para el otro “no puede ser que vengan a pasear” los jóvenes. Y Gary, además, aprovechó de pasar el mensaje de que “echa de menos” a algunos compañeros.

No tratemos de forzar liderazgos. Si no, pregúntenles a los argentinos por un tal Lionel Messi.

Sapos La publicación de Vidal con los emoticones de sapos / Instagram
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