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El Gráfico Chile 02/05/2021

Columna de opinión: La UC de Poyet, un equipo de (sin) reacción

Con la Copa hipotecada de inmediato y en caída libre en el torneo, el uruguayo pende de un hilo.

Veinticuatro horas antes del duelo entre la Universidad Católica de Gustavo Poyet y Argentinos Juniors, Nacional y Atlético Nacional protagonizaron el que probablemente será el mejor encuentro de la fase de grupos de esta Libertadores. A sabiendas de lo que se jugaban, los colombianos salieron en busca del triunfo a domicilio, mientras que los uruguayos dieron dura pelea con 10 hombres para un 4-4 emocionante.

Al día siguiente, por la misma zona, la UC, obligada a ganar después de su derrota en tierras “cafeteras”, entró a especular en su propio estadio. Le regaló la pelota al “Bicho”, recién se acercó al arco rival a los 40 minutos y no cambió nada hasta que se vio 2-0 abajo.

Previo a su estreno copero, Poyet ya había demostrado que era un técnico de reacción. Claro, para el medio local le alcanzaba con una que otra individualidad, aunque ante Melipilla ni siquiera eso.

Pero por lo menos reaccionaba, porque el miércoles se quedó de brazos cruzados, traicionando su esencia. “El único momento que tenemos nosotros en el partido son los cambios, es el momento del entrenador”, había dicho luego de su debut, donde dio vuelta el choque contra Colo Colo por la Supercopa con sus modificaciones, las que se guardó, inexplicablemente, frente a los argentinos.

Además, no hubo ni espíritu de lucha, cuando lo mínimo que uno espera del equipo de un exfutbolista uruguayo es una muestra de rebeldía, como había hecho el “Bolso” de su país la jornada anterior. Pero ni eso, la respuesta fue mandar a la cancha a los “históricos”, a ver si salvaban la noche.

Con la Copa hipotecada de inmediato y en caída libre en el torneo, al DT “charrúa” no le queda otra que cambiar su propuesta conservadora y salir esta semana a jugarse la vida. Ya no por una cuestión de soñar con octavos o aspirar a un tercer puesto para meterse en la Sudamericana, sino porque pende de un hilo.