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Confenataxi: “debemos reflexionar para recuperar la confianza de la ciudadanía”

Apenado, dolido, pero haciéndole frente a la situación con estoicismo. Así dice sentirse Luis Campos, presidente de Confederación Nacional de Taxi (Confenataxi), tras el lamentable «lunes de furia», que protagonizó una facción de conductores, al bloquear los accesos del aeropuerto «Arturo Merino» y que devino no sólo en un turista fallecido y cuatro taxistas detenidos por Carabineros.
«Lamento la muerte de la persona que falleció, si hubiera sido un familiar mío, yo todavía estaría ladrando de rabia y dolor», comentó el líder del sindicato que concita 5000 conductores. Hasta el viernes se amplió la detención de los cuatro taxistas arrestados en las protestas.
La audiencia de control de detención se realizó en el Primer Juzgado de Garantía de Santiago: allí el fiscal regional metropolitano Occidente, José Pérez Calaf, pidió ampliar hasta el viernes para esperar los antecedentes que faltan para formalizar.
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Mea culpa
Para Campos lo peor de todo es que, con justificada razón, la ciudadanía desconfía aún más de los taxistas. De todos los taxistas, que sindicalizados o no, están luchando porque se acabe la informalidad, representada en los que haciendo uso de las aplicaciones tipo «Uber», han depauperado el mercado de trabajo.
«Nosotros creemos que la forma que se haga justicia, es combatir la informalidad, reconocemos los esfuerzos que han las autoridades por fiscalizar. Mundialmente, Uber llegó a romper esquemas y el Ministerio del Transporte se vio desfasado jurídicamente, y para colmo de males no tenían personal ni recursos. Creo que hay un punto importante en todo esto: existe un proyecto ley y eso tenderá a regular las aplicaciones. Eso ya es un avance. Pero se ha demorado mucho. Y las bases, ante la merma de un 40 % en sus ingresos brutos, entró desesperación, protagonizando lamentables episodios como los del lunes», expresó Campos a Publimetro.
La cuerda revienta por lo más delgado
Cuando le pedimos a Luis Campos que grafique la crítica situación de los taxistas, asegura que el cuadro es complejo, pero que siempre la cuerda «revienta por lo más delgado»: el chofer.
«El propietario que arrienda el auto no tiene mayores problemas. El conductor es el hilo más delgadito. Casi todos deben entregar 20 mil pesos diarios, y gasta 15 mil más en bencina. No mas sentarse, el chofer se endeuda con 35 mil pesos. De allí en adelante, tiene que sacar la rentabilidad para él. Hace un año, se hacían 80 mil pesos con relativa facilidad. Ahora,  pudieras generar lo mismo, pero debes trabajar más horas, con un mayor más desgaste del auto. Así el propietario empieza a perder y el conductor trabaja más. Hay una merma de un 40 % de ingresos brutos diarios y si a esto le sumas la competencia informal de Uber, entonces la situación se complica», .
Por otra parte, la situación es poco menos que extrema para el propietario – chofer: «se ha dado el caso, que mucho han tenido que optar por comer o pagar las letras. Algunos han perdido hasta su casa, bien que pusieron como garantía para adquirir el auto».
Campos reconoce que el gremio, en su totalidad, debe hacer un autocrítica. «Cuando los ciudadanos aseguran que existen conductores que hacen trampa con los taxímetros, que ni siquiera se ocupan de su presentación personal o que incluso llevan el auto sucio, tanto por dentro como por fuera, no les falta razón. Sí los hay, pero no son todos.
Es un porcentaje menor que trata mal al cliente. Entonces, la gente habla porque tiene la posibilidad de elegir. Cuando una carrera promedio al aeropuerto cuesta 21 mil pesos y Uber la ofrece en 9 mil, usted comprenderá que la opción es muy atractiva. ¿Cómo compites tu con eso?».
Uber incuantificable
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Campos no sabe cuántos Uber circulan en Chile. Lo que él y sus compañeros padecen a diario, es la merma de sus ingresos. «Sólo vemos el efecto de la informalidad en los bolsillos. El tema del precio es el que te quiebra. En la Región Metropolitana existen 24700 taxis, con licencia de funcionamiento hasta el 2022. Nosotros no podemos tarifar, sino cobrar lo que dice el taxímetro. Así es imposible competir. Si en Santiago la situación es difícil, imagínese que en Concepción existen 400 taxis y un estimado de 2000 Uber».
El dirigente sindical empaliza con la gente que está cesante y ve la posibilidad de un ingreso en ese tipo de plataformas. «La gente trabaja porque tiene necesidad de vivir. Lo que pasó ayer fue grave, nos hizo pedazos. Bloquear el aeropuerto más importante del país es llevar el gremio a la destrucción. Al final del día, nos agudizo el problema y quedamos como si fuésemos inhumanos. Nos echamos a la opinión publica encima».
Según Campo, hubo un error dirigencial, porque los que bloquearon el aeropuerto no cuentan con personalidad jurídica alguna, por lo cual las autoridades les negaron el permiso para protestar en La Alameda, tal y como lo hicieron el pasado 10 de julio de 2017. «Fueron 3000 taxistas y yo solicité el permiso. Somos gente seria y nos lo concedieron».
El panorama luce oscuro para el gremio de taxistas, ya que según Campos «nos puede suceder lo que a los micreros, que el Transantiago se los lleva por delante. Nadie puede competir con las cosas gratis. Nadie, absolutamente nadie. Las cosas hay que pensarlas bien».
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