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Noticias 15/03/2021

Sólo un 2,1% de los colegios no son mixtos en Chile

Especialistas señalan que los primeros establecimientos mixtos datan de 1830, pero que el proceso se aceleró en las últimas décadas.

Los colegios monogénero, donde solo estudian hombres o solo mujeres, están en extinción. Ahora la mayoría de los establecimientos educacionales son mixtos.

Según datos entregados por la Subsecretaría de Educación, de los 8.014 establecimientos que reciben aportes del Estado, solo 171 aún no son mixtos. Esto representa un 2,1% del total de esos establecimientos.

¿Mejor opción?

¿Es mejor educar a los niños y niñas separados por género? María Gabriela Huidobro, decana de la facultad de Educación y Ciencias Sociales de la Universidad Andrés Bello, explica que no “porque es necesaria una educación integral que los acerque a la realidad”.

En este sentido, la especialista señala que “en el trabajo, universidad y otras instancias, hombres y mujeres deberán trabajar juntos, por lo que es necesario el desarrollo de habilidades de convivencia desde la temprana infancia”.

Considerando esto, la especialista destaca que “el desafío de educar de forma mixta es mayor para los profesores, porque hay procesos de maduración que son más lentos en los hombres y deben lidiar con esas dos realidades en la sala de clases”. “Aunque claro, siempre hay excepciones”, añade.

Cambio cultural para tener más establecimientos mixtos

Para Carolina Pardo, socióloga de la Ucen, “el proceso hacia los establecimientos mixtos debió realizarse en varias décadas porque consideraba un gran cambio cultural”.

En este sentido, Pardo apunta a que “está la sensación de que esto se aceleró en los últimos años, pero fue de la mano con el empoderamiento de la mujer en distintas áreas, ya sean estas: el acceso a educación, aumento de su presencia en el campo laboral e incluso su mayor presencia en ramas deportivas consideradas antes como deportes masculinos”.

Patricio Abarca, director de la Escuela de Educación de la Universidad Mayor toma este último punto señalando que “es importante que una educación mixta no sólo signifique matricular hombres y mujeres en un mismo colegio. Una educación mixta real, debe dejar atrás los estereotipos de género, sobre todo en las actividades que realizan”.

Clases integrales

Por ejemplo, Abarca señala que “en la clase de gimnasia los profesores deberían enseñarle a las niñas a jugar rugby o fútbol, y también avanzar hacia un juego mixto de estos deportes”.

En esa línea, ambos especialistas apuntan a que “aún el sistema mixto está cargado de estereotipos”. Pero apuntan a que haber vencido el esquema de tener a los niños y niñas en establecimientos separados, es un gran primer paso.

“Hombres y mujeres convivimos día a día en todas las instancias, por lo que era lógico que la educación generara esos espacios”, añade Pardo. Además, Abarca señala que “por ejemplo, el Instituto Nacional que hoy es noticia por recibir niñas, ya tenía algunas: las estudiantes trans”. “Ellas abrieron un espacio que antes no estaba, y esas comunidades ya aprendieron a convivir con ellas”, añadió.

¿Cuándo comenzaron a aparecer los colegios mixtos?

Los primeros establecimientos mixtos en Chile datan de 1830. “Algo innovador para la época, donde en muchos casos los proyectos fracasaron”, señala Carolina Pardo, socióloga Ucen.

María Gabriela Huidobro, académica de Unab, señala que “incluso algunos establecimientos informaban en los diarios sobre esta propuesta educativa”. Ambas apuntan a que el proceso demoró tantas décadas en “casi” alcanzar el 100% porque requirió de un cambio cultural profundo, por parte de los chilenos.