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Mundo 09/09/2021

“Tienes suerte de que no te hayamos decapitado”: periodistas afganos reciben brutal golpiza de talibanes

Comunicadores de uno de los principales diarios de Afganistán fueron retenidos por talibanes en medio de manifestaciones de mujeres en Kabul.

Una brutal golpiza fue la que soldados del régimen talibán le dieron ayer a dos periodistas del diario “Etilaat Roz”, uno de los principales periódicos de Afganistán, quienes cubrían en Kabul las manifestaciones de decenas de mujeres que defendían sus derechos para trabajar y estudiar.

Según reportan varios medios internacionales que cubren la llegada de los talibanes al poder en la nación asiática, en el ataque que sufrieron los camarógrafos Taqi y Nematullah estuvo en evidente riesgo sus vidas, ya que tras ser detenidos por las fuerzas radicales del talibán, estuvieron cerca de cinco horas siendo torturados por los soldados.

El desgarrador relato de la agresión de los talibanes

“Me dieron patadas en la cabeza, me destrozaron la espalda (…) duró unos 10 o 15 minutos. Creí que me mataban”, relata Nematullah, quien fue abordado por soldados talibanes por llevar una cámara.

“Eran cuatro o cinco. Me ataron las manos a la espalda, me tumbaron en el suelo y me golpearon con palos, cables y tubos. En realidad, con todo lo que podían encontrar”, relata el periodista, quien pese a gritar que estaba trabajando en medio de las manifestaciones, igual fue víctima de la brutal agresión.

No conformes con el ataque en la vía pública, los talibanes llevaron al comunicador a una celda en la que estaban “hacinadas unas 15 personas”, según Nematullah, quien en dicho lugar se encontró con su colega Taqi, que en su desesperación, antes de ser detenido le había preguntado a los soldados porqué le pegaban, recibiendo una respuesta que lo dejó atónito.

“Tienes suerte de que no te hayamos decapitado”, recordó.

Fueron poco menos de cinco horas de incertidumbre y dolor por los golpes recibidos antes que los talibanes decicieran liberarlos y les dieran sus teléfonos.

“Para ellos somos enemigos”, aporta Taqi, mientras Nematullah relata que “tras habernos golpeado, nos dijeron: ‘¿Entendieron qué pasa cuando filman?'”.