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Iba a perder la custodia de su hijo, escapó con el niño y “tiró” el auto en el que viajaban por un acantilado

Pere Alberola y Laura Ureta se habían divorciado el año 2014 y desde entonces cada uno de los padres vivía un semana con su hijo Eloi, el que “padecía un trastorno del espectro autista”.

Todo había resultado bien, pero el último año empezaron a tener problemas y hubo denuncias cruzadas antes la Justicia, señala ABC.

El pasado 14 de septiembre, Laura tendría de regreso al pequeño en su casa luego de que este pasara 7 días con su padre y el jueves 13 llamó varias veces a Pere y le envió otros tantos mensajes de WhatsApp, pero no recibió ninguna respuesta.

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Al día siguiente, y como no le contestaba, llamó al centro de salud en Sabadell donde trabajaba y le aseguraron que no había ido y ni siquiera había avisado que faltaría.

Inquieta por como se estaban desarrollando los hechos, llamó al colegio del pequeño, lugar en el que lo iba a pasar a recoger después de almuerzo, pero el niño nunca llegó al establecimiento.

De inmediato se dirigió a la policía e interpuso una denuncia, pero todo fue en vano: era demasiado tarde.

“No me gusta lo que he visto”, dijo uno de los uniformados luego de revisar la casa de Alberola. En el lugar no estaba el auto del hombre, faltaba casi toda la ropa y habían varios álbumes de fotos repartidos por el lugar.

Luego de dar una orden internacional de búsqueda, la policía francesa se comunicó con los Mossos para dar cuenta que habían encontrado el auto con la matrícula.

Según el medio español, en el informe se dijo que el vehículo estaba en el fondo de un acantilado “entre la carretera que une Portbou y Cerbère” y “en su interior estaban los cuerpos sin vida de Pere y Eloi”.

El País detalla que en el lugar donde Pere desbarrancó el auto había una “especie de documento de últimas voluntades”, un testamento, el que constataría que el irracional acto fue “un suicidio con homicidio perpetrado por el padre para hacer daño a la madre”.

En tanto, la policía gala comunicó que tras la investigación se determinó que la caída del auto “no fue un accidente” y que fue “provocado por el conductor”.

Finalmente, se conoció que días antes de la muerte, la justicia había determinado que la “bipolaridad” de Pere “estaba afectando gravemente al desarrollo de su hijo” y lo más seguro era que le quitaran la custodia compartida.

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