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Dura columna en España contra Pellegrini: “Si pone al mismo nivel la esclavitud y el feminismo, podemos imaginar dónde sitúa su ideología”

Las declaraciones del “Ingeniero” sobre el Golpe de Estado en Chile y otras materias políticas provocaron repercusiones en España.

Manuel Pellegrini

Los comentarios políticos que Manuel Pellegrini entregó a mitad de semana, en una extensa entrevista con el diario ABC, no sólo han provocado repercusiones en nuestro país. En España también hubo reacciones al respecto, una de ellas una dura columna publicada en el periódico Público.

En un artículo titulado “Manuel Pellegrini, militante del extremo centro”, firmado por el periodista Toni Mejías, se cuestiona duramente al “Ingeniero” por sus dichos sobre el Golpe de Estado en Chile, como también por establecer que el fútbol no debe tomar partido en materia de derechos humanos.

Justamente sobre ese último punto, el autor de la columna establece que “uno de los fenómenos culturales más grandes del planeta, con la capacidad de influencia que tiene y esa gran presencia mediática no puede denunciar las atrocidades de determinados regímenes con lo útil que podría llegar a ser. Imaginamos que su sueldo depende de ello y es mejor callar. Pero se le olvida decir que el fútbol no estará para solucionar los derechos humanos, pero sí parece estar para blanquear dictaduras, gobiernos autoritarios que asesinan a civiles indiscriminadamente y que ejerce la violencia diaria sobre las mujeres y colectivos minoritarios. Para ese blanqueo están los primeros”.

Posteriormente, Mejías vincula aquellas declaraciones de Pellegrini -en el marco del desarrollo de la Supercopa de España en Arabia Saudita- con su análisis del Golpe de Estado de 1973 en Chile y la posterior dictadura encabezada por Augusto Pinochet.

“Pero tal vez Pellegrini hace esas declaraciones porque tampoco le parece mal lo que sucede en Arabia Saudí. Más adelante, en la misma entrevista, sobre el Golpe de Estado contra el presidente Allende y la dictadura, dice que ‘vino un golpe militar, que siempre son lamentables, pero en ese momento gran parte del país entendía que había que hacer algo’ y añade que ‘la dictadura, claro, arrastra cosas que no son justificables, pero había que vivir los parámetros que se vivían en esos momentos en Chile’. Ese ‘hacer algo’ fueron 40.000 víctimas. Más de 3.000 muertos o desaparecidos según cifras oficiales. El final de un estado democrático y la implantación de una dictadura militar apoyada por EE.UU. Imaginamos que los parámetros que él vivía en Chile en ese momento eran los adecuados para que una dictadura le beneficiara personalmente”, plantea.

“No es de extrañar estas declaraciones si vemos las que hizo su madre, Silvia Ripamonti Barros, sobre el Golpe de Estado, al que califica de ‘un servicio que los militares hicieron al pueblo de Chile’ y a los que llama ‘héroes sacrificados’ por la ‘esperanza de una nueva patria y la libertad’. El concepto libertad, tantas veces manido, usado esta vez para defender el asesinato selectivo de miles de personas. Como es lógico, con tales antecedentes, tampoco está contento con el estallido social de hace unos años que ha dado paso a la elección de Boric y la redacción de una nueva Constitución. No debe gustarle demasiado que se elimine la que hizo el salvador de Chile”, agrega.

Para cerrar, el periodista da cuenta de su profunda molestia con la definición de “neutral” que hizo Manuel Pellegrini sobre su postura política y le deja otros cuestionamientos: “Lo que más me jode es el final de sus declaraciones. ‘Este sería mi objetivo análisis de Chile, porque yo soy neutral. No tengo color político’. Otro militante más del extremo centro. Otro más que se define como neutral, que suele ser el sinónimo de ser más de derechas que Herman Tertsch (político de Vox, partido de ultraderecha en España). Esa neutralidad a la que le parece bien los golpes militares y jugar en país lejano que no respeta los derechos humanos. Esa equidistancia que le permite afirmar que ‘la historia ha sido siempre invasión, esclavitud, feminismo...siempre ha desunido’. Si pone al mismo nivel la esclavitud y el feminismo, podemos imaginar que donde sitúa su ideología política por mucho que la vista de objetividad. Pero no pasará nada ni nadie se echará las manos a la cabeza. Porque el fútbol ya no llora, el fútbol factura”.

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