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Mamá de hincha de Colo Colo asesinado en Superclásico: “Nosotros no vamos a parar hasta encontrar al culpable”

"¿Por qué hay casos a los que les dan prioridad si mi hijo también era una persona?", se lamentó Ana María Cortés, la madre del fallecido José Tapia.

Ya han pasado varias semanas desde que se conoció el caso de José Tapia Cortés, un joven de 28 años e hincha de Colo Colo, que resultó asesinado después de ser agredido por unos desconocidos en el interior de una botillería de la comuna de San Miguel, después del Superclásico del Cacique ante la U, y durante su trayecto de regreso a su residencia en Llay Llay.

Un asesinato a balazos que tomó la vida del técnico en construcción el pasado 10 de marzo en la intersección de Departamental y la Autopista Central, un crimen imputado en un principio a supuestos seguidores de la U.

El fatal Superclásico para José Tapia

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De eso ha pasado ya una buena cantidad de días, los que Ana María Cortés, la madre de la víctima, asume como una falta de interés de la justicia nacional por resolver el crimen.

“No se olviden de mi hijo para que no se transforme en un caso más. Le pido a la justicia que haga su trabajo. Hay una familia y amigos detrás. Nosotros no vamos a parar hasta encontrar al culpable”, señaló en lun.com la funcionaria de la dirección de Tránsito de la Municipalidad de Llay Llay.

“Él era un joven con muchos proyectos que se vieron truncados. ¿Por qué hay casos a los que les dan prioridad si mi hijo también era una persona? Que la justicia busque al culpable del asesinato de mi hijo”, reclamó Cortés, quien no entiende la demora y falta de comunicación que han tenido de parte de la Fiscalía.

“La parte judicial está al debe con nosotros porque el fiscal Cristián Toledo Álvarez, hace más de un mes, quedó de comunicarse con nosotros en el caso que tuviera alguna pista, pero no ha pasado nada, hasta el momento. Nosotros estamos en pañales. No nos han informado, no nos han llamado, nada”, contó.

“Hace tiempo se nos dijo que están haciendo las pericias a las cámaras y que les habían tomado declaración a las personas que iban en el bus. En el parte policial aparecen seis a siete testigos, pero el fiscal no se ha comunicado con nosotros”, dijo una angustiada Ana María, quien encima reconoce no tener los recursos económicos en la familia para solventar a un abogado privado.

Un asesinato que estremece a Llay Llay

“No tenemos abogado, por el momento, no. Un abogado de San Felipe nos va a representar como familia, por no como abogado. Lamentablemente porque nosotros no tenemos los recursos para contratar un abogado. Sólo accedimos a uno de Canal 13, que era gratis, y otro de acá, también gratis, pero eso ya no corre. La verdad es que no hemos consultado cuánto nos saldría un abogado particular, porque aunque consultemos no estamos en condiciones de contratarlo. Esto es para largo y sabemos que la justicia chilena no es muy llana a resolver cosas”, reconoció.

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“Me dio bastante pena el caso del carabinero Emmanuel Sánchez, por cómo fue su asesinato y qué bueno que hayan encontrado a los culpables, pero me pregunto lo siguiente: ‘¿Por qué en el caso de mi hijo no se pudo actuar de la misma manera, si incluso en las imágenes de afuera de la botillería se ve que pasa una patrulla? ¿Por qué si ellos vieron que había una pelea y disparos pasaron de largo? ¿Por qué no actuaron altiro?’. Eso nos tiene decepcionados, pero no tengo nada contra el carabinero. Me dio bastante pena. Ese dolor de su esposa e hijo no se lo doy a nadie, pero me hubiera gustado que hubieran actuado de la misma forma con mi hijo”, reflexionó.

“La verdad es que me levanto porque tengo que levantarme, no más. Tengo cero ánimo. Nada me llena, nada me llama la atención, es una tristeza enorme. Me acuerdo de situaciones y conversaciones con mi hijo y lloro todo el día. Esto no se lo doy a nadie, es un dolor inmenso, una pérdida incomparable”, lamentó.

“Ahora lo único que me interesa es que esto se difunda para que haya justicia, porque si uno no hace presión no habrá resultados. Como uno no tiene los medios puede pasar al tintero, no más. Yo lo lloro a diario, no hay día en que no lo llore. Aprovecho cuando mi marido se va a trabajar, porque también lo veo amargado y preocupado, pero en ese silencio yo lo lloro, porque lo extraño. Si mi hijo era todo, junto con mi otro hijo menor, pero me lo arrebataron”, finalizó.

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