La muerte del sargento de Carabineros Javier Figueroa continúa generando dudas y nuevas interrogantes en Puerto Varas, luego de que recientes antecedentes investigativos comenzaran a instalar la hipótesis de un eventual suicidio. Sin embargo, la familia del funcionario rechazó tajantemente esa posibilidad y apuntó directamente a presuntas irregularidades dentro de la propia institución policial.
El caso se remonta al pasado 11 de marzo, cuando el uniformado murió tras recibir un impacto balístico en medio de un procedimiento policial al que concurrió junto a otro funcionario. Durante semanas, la investigación se mantuvo rodeada de incertidumbre, mientras la Policía de Investigaciones y el OS-9 de Carabineros desarrollaban diligencias para esclarecer lo ocurrido.
No obstante, un reportaje emitido por Canal 13 reveló nuevos antecedentes que dieron un giro a la indagatoria. Entre ellos, uno de los más llamativos corresponde al origen de la llamada al 133 que alertó sobre personas consumiendo alcohol en la vía pública, procedimiento al que acudió Figueroa aquella noche.
Según los antecedentes conocidos, el teléfono desde donde se realizó la denuncia estaría “asociado” al propio sargento. Además, el aparato fue encontrado posteriormente dentro de la mochila del funcionario y sin chip, situación que ha dificultado reconstruir completamente sus comunicaciones previas al incidente.
La revelación sorprendió a los investigadores, especialmente porque durante semanas no había sido posible identificar quién había realizado el llamado inicial. A esto se suma otro antecedente relevante: los peritajes realizados al arma de servicio del funcionario no habrían detectado restos biológicos de terceros, elemento que fortalecería la tesis de un disparo autoinferido.
Sin embargo, la familia del carabinero insiste en que existen aspectos que no cuadran en la investigación y acusa que nunca se les habló de un posible suicidio durante las primeras semanas.
“Siempre nos dijeron que no era suicidio y, ¿por qué ahora, a dos meses de su fallecimiento, están diciendo que fue suicidio?”, cuestionó su madre, Marlene Manquemilla, en conversación con 24 Horas.
La mujer también aseguró que existe una tercera funcionaria que habría acompañado a su hijo la noche de los hechos y que, según ella, no ha sido suficientemente considerada en la investigación.
“Hay una tercera funcionaria que andaba ese día con él, cuando supuestamente llamaron porque había ruidos molestos. Eso es lo que yo no entiendo, por qué no le hacen preguntas a ella, por qué no la entrevistan”, sostuvo.
Las declaraciones escalaron aún más luego de una entrevista concedida a BioBioChile, donde la madre del funcionario lanzó una fuerte teoría respecto a la muerte de su hijo.
“Yo creo que a mi hijo le tenían envidia porque él era muy bueno en lo que hacía. Y yo creo que mi hijo sabía cosas, él vio cosas que no tenía que ver ahí en la Comisaría y por eso lo callaron”, afirmó.
En esa misma línea, agregó que el sargento “no estaba cómodo” en su trabajo y aseguró que no se habría quedado callado ante eventuales irregularidades al interior de la institución.
“Si él veía algo malo él lo iba a decir, y por eso yo digo que a mi hijo lo mataron, porque él sabía muchas cosas que estaban pasando ahí dentro (…) Fue alguien de adentro de la institución de Carabineros”, concluyó.
Mientras la investigación sigue en desarrollo, el caso continúa generando conmoción en la comunidad y aumentando la presión sobre las diligencias que buscan esclarecer qué ocurrió realmente aquella noche en Puerto Varas.
