La seguidilla de sismos registrada este jueves en la región de Atacama volvió a poner sobre la mesa una pregunta recurrente: ¿podrían estos movimientos anticipar un terremoto de gran magnitud?
Para Sergio Barrientos, director del Centro Sismológico Nacional de la Universidad de Chile, la respuesta es clara: no existe ninguna evidencia que permita interpretar el enjambre sísmico como una señal precursora.
Seguidilla de temblores se registra en el norte de Chile: epicentro se ubica frente a la costa de Carrizal Bajo
“Yo creo que uno no puede usar esto como un elemento precursor, solamente como un recordatorio de que estamos en una zona sísmica y esa zona sísmica puede activarse en cualquier momento, como alguna otra parte de Chile también”, señaló en conversación con Publimetro.
El experto explicó que la zona presenta condiciones que desde hace años son observadas por la comunidad científica. El último gran terremoto ocurrido en esa área se registró en noviembre de 1922 y, desde entonces, las placas tectónicas han continuado acumulando energía.
“Ya han ocurrido más de 103 años y casi 104 años, y se ha acumulado a razón de 6,5 centímetros por año. Se han acumulado 6,5 metros de desplazamiento equivalente. Y eso es un terremoto de magnitud 8 o superior”, afirmó.
Sin embargo, Barrientos llamó a evitar conclusiones apresuradas. Según explicó, registros históricos muestran que este tipo de secuencias sísmicas se han repetido en varias oportunidades sin derivar en un gran evento.
“Hay antecedentes de que estas secuencias sísmicas no son inusuales”, sostuvo, recordando que desde la década de 1970 se han observado episodios similares, caracterizados por varios temblores de magnitudes cercanas a 5, seguidos por numerosas réplicas y posteriormente un retorno a la normalidad.
Respecto a la actividad registrada durante esta jornada, el sismólogo indicó que efectivamente puede catalogarse como un enjambre sísmico.
“Se puede hablar de enjambre porque hay tres temblores que tienen magnitud 5,3, 5,4 y 5,5, que son prácticamente de la misma magnitud. No se trata de un temblor mayor con sus réplicas, sino que hay tres temblores que son de mayor magnitud”, explicó.
Barrientos insistió en que actualmente no existe ninguna herramienta capaz de predecir terremotos, por lo que resulta imposible determinar si esta actividad derivará en un evento de mayor magnitud o si simplemente se extinguirá con el paso de los días.
“No tenemos una herramienta para poder predecir terremotos, nadie la tiene. Es muy difícil adelantar algún tipo de escenario”, afirmó.
Las zonas que preocupan a los expertos
Consultado por los sectores del país donde ha transcurrido más tiempo desde el último gran terremoto, Barrientos mencionó principalmente el extremo norte.
“La zona quizás donde ha ocurrido el lapso mayor es desde Pisagua hacia el norte, hasta la ciudad de Ilo, en el sur de Perú”, señaló.
Según detalló, en el sur peruano no ocurre un gran terremoto desde 1868, mientras que en el norte de Chile el último evento de gran magnitud se registró en 1877.
Asimismo, mencionó otros segmentos que los especialistas consideran “maduros” para un terremoto, como el tramo entre Punta Patache y Tocopilla, además de la propia región de Atacama.
En la zona central, en tanto, indicó que el sector comprendido entre Los Vilos y Pichilemu comienza a transformarse en una brecha sísmica, considerando que el último gran terremoto ocurrió en 1985.
Aun así, reiteró que cualquier estimación debe tomarse con cautela.
“Si uno lo ve con el tiempo transcurrido desde los últimos terremotos, entonces uno pensaría que las zonas del norte tendrían mayor probabilidad de ocurrencia. Pero eso es todo lo que podemos decir”, concluyó.
