La detención del ingenierio Jaime Anguita, quien habría contratado a un sicario para terminar con la vida de su mujer Viviana Haeger, generó un vuelco en lo que hasta ahora se sabía respecto del crimen de la contadora. 

Pero no sólo eso, también trajo al recuerdo otros casos que remecieron al país, por su crueldad, planificación y por el uso de sicarios para terminar con la vida de las víctimas. 

Caso Rocha

Así fue denominada la investigación de la muerte del ex martillero público Jaime Oliva en el que se vio involucrado el empresario Gerardo Rocha, fundador de la Universidad Santo Tomás. 

Las motivaciones del crimen, así como su planificación y ejecución, además de la relevancia de las personas involucradas, hicieron que este crimen tuviera una gran repercusión pública.

El caso quedó al descubierto en febrero de 2008, cuando Gerardo Rocha llevó a cabo una operación largamente planificada en contra de Jaime Oliva, motivado por los celos, ya que Rocha habría estado convencido de que su conviviente había tenido una relación amorosa con el martillero años atrás. 

Todo ello habría rematado en un ataque que Gerardo Rocha, con dos secuaces, habría llevado a cabo en la casa de Jaime Oliva, lo que derivó en un incendio que causó la muerte de éste, y dejó con lesiones de gravedad al propio Rocha.

La Quintrala 

María del Pilar Pérez, se hizo conocida como La Quintrala en 2008, luego del asesinato de Diego Schmidt-Hebbel el 4 de noviembre de ese mismo año. El crimen fue perpetrado por José Ruz, en lo que en una primer momento se pensó era un asalto.

Sin embargo, tres días después el caso dio un vuelco cuando personal de la PDI, llegó hasta la casa de María del pilar Pérez, para detenerla por su participación en el crimen. La intención de la mujer era que Ruz, atacara a la madre de 'la Quintrala' Aurelia López; su hermana,Gloria Pérez; su cuñado, Agsutín Molina y su sobrina, Belén Molina, novia de Schmid-Hebbel.

En medio de la investigación por la muerte del joven, quedó además al descubierto que María del Pilar Pérez había contratado a Ruz para asesinar a su ex pareja, Francisco Zamorano y a su pareja  Héctor 

Pérez pagó tres millones de pesos por el crimen. Según la Fiscalía, Pérez habría mandado a cometer el homicidio por celos, ya que su hijo mayor tenía una relación cada vez mejor con su padre. 

Irma Ovalle 

Durante los meses de junio y julio de 2012, Irma Mabel Ovalle y Sergio Escalona planificaron el crimen del sub oficial en retiro del ejército Didier Celestino Mancilla. 

El 28 de julio de ese año, Escalona cumplo la misión degollado al interior de un automóvil a Mansilla. El móvil de este crimen era quedarse con el seguro de vida que el hombre había contratado, la pensión del ex militar y el colectivo que mantenía en su poder. 

María Angélica Ibarra 

Ese mismo año, en Curicó María Angélica Ibarra pagó 600 mil y un auto a un adolescente por el asesinato de su ex esposo Carlos Corbalán. 

El asesinato se concretó el 8 de octubre, cuando Corbalán fue asesinado con 6 disparos afuera de su casa. 

Claudia Castro 

En el verano del 2014 la noticia de que una embarazada de ocho meses había sido acribillada impactó al país. El crimen ocurrió en la localidad de Teno, en la Séptima Región, y la motivación habría sido un ataque de celos. 

Claudia Castro González, de 28 años, estaba en la casa de unos vecinos, en la población Viluco, hasta donde llegaron un hombre, su pareja y el hijo de ésta de sólo 17 años. El sujeto, por orden de la mujer, habría extraído un arma y disparado a quemarropa. 

A pesar de los esfuerzos médicos, la joven perdió la vida al igual que su hijo en el hospital de Curicó. Según los antecedentes, la víctima había recibido amenazas previas.

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