Las primeras pruebas nucleares de Corea del Norte generaron dudas sobre la efectividad y la real capacidad de uno de los países más herméticos del planeta. Pero con el correr de los ensayos del gobierno de Kim Jong-un, la nación comunista ha ido despejando las dudas sobre sus capacidades nucleares y, de paso, aumentado la tensión mundial.

La prueba efectuada en la noche del jueves no sólo fue la más potente de Pyongyang, que incluso generó un sismo de 5,3 Richter, sino que también confirmó la capacidad del ejército norcoreano de montar una ojiva nuclear sobre un misil.

"Este test nuclear confirmó finalmente  (...) la estructura y las características específicas de una cabeza nuclear que ha sido estandarizada de manera que pueda ser montada en misiles balísticos estratégicos", dijo la agencia estatal norcoreana KCNA.

Esta prueba "ha elevado sin duda a otro nivel la tecnología" de Corea del Norte "para montar cabezas nucleares en cohetes balísticos", agregó.

En marzo, el dirigente norcoreano Kim Jong-Un había afirmado que su país había conseguido miniaturizar una cabeza termonuclear que podía equipar un misil balístico, lo que había sido puesto en duda por varios expertos. 

La cuestión de la miniaturización es esencial porque de eso depende la capacidad de transportar armas nucleares en un vector hasta un objetivo seleccionado.

Paralelamente, Corea del Norte ya ha demostrado que tiene capacidad de lanzar misiles que podrían alcanzar Japón. Según Kim Jong-un, sin embargo, sus Fuerzas Armadas ya cuentan con la capacidad de alcanzar la costa Pacífico de Estados Unidos.

 

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