Encontrarse nuevamente con las obligaciones laborales luego de una etapa de relax, puede ser una situación en la que muchas personas simplemente no se sienten capaces al 100%. Vivimos en una sociedad que impone largas jornadas de trabajo, muchas veces incompatibles con los espacios suficientes para la vida familiar o los ratos de ocio que, según los expertos, también son necesarios. Estrés, tristeza, falta de concentración, irritabilidad y desmotivación son algunos de los síntomas que pueden padecer aquéllos que retoman sus obligaciones en sus lugares de trabajo, tras un periodo vacacional intenso.

¿Se puede hacer algo al respecto? ¡Por supuesto que sí! Mantener una actitud positiva es por lejos la primera recomendación. Pensar que “todo pasa por algo” o que “todo tiene solución, menos la muerte”, son frases que, aunque clichés, ayudan a razonar en forma positiva.

No se saca nada concentrándose en todo el tiempo que falta para las próximas vacaciones, hay que plantearse con la convicción que las vacaciones recién disfrutadas permiten volver al trabajo con todas las pilas cargadas.

Para lograr una mejor concentración, priorizar las tareas es una estrategia útil. Lo ideal es poder establecer un orden dentro de la planificación, abordando primero aquellas cosas que necesiten una respuesta inmediata. Así, focalizar el trabajo permitirá que nuestras capacidades cognitivas se vuelvan a adaptar eficientemente para un buen desempeño.

Otra sugerencia es estructurar de manera progresiva las responsabilidades. Esto genera el control necesario que contribuye en el logro de una sensación de equilibrio. Es importante que las personas, una vez incorporadas a sus puestos de trabajo, comiencen a trabajar de manera gradual teniendo en cuenta que el rendimiento irá aumentando poco a poco.

Más tips para mejorar la concentración después de vacaciones.

Evitar la fatiga intelectual. Cada 30 o 40 minutos el cerebro necesita una pausa. Levántate de la silla, mira por la ventana, ve al baño, haz incluso un par de ejercicios de elongación. Cualquier acción que permita unos minutos de distracción te ayudarán a una rutina más amigable.

Descanso. En vacaciones algunos se dedican a viajar y conocer todos los lugares posibles, a hacer todas las tareas pendientes o a visitar a todos los amigos y familiares con los que no compartían hace tiempo. A causa de esto, buena parte de los trabajadores regresan al trabajo más cansados de lo que se fueron. ¿Perteneces a este grupo? Un par de días antes de volver al trabajo, debes establecer un horario de descanso y sueño y cumplirlo. Prescindir de horas innecesarias frente al televisor y dejar de lado el smartphone antes de acostarse, no son tareas tan complicadas si quieres un buen regreso “a la realidad”. Puede que demores más tiempo en contestar algún mensaje, pero tu concentración y productividad luego te lo agradecerán.

Dieta equilibrada. Al igual que el sueño, la alimentación afecta, y en gran medida, a la capacidad de concentración. Para adaptarte lo antes posible a la rutina, lo mejor es ordenar los horarios de las comidas y que éstas sean nutricionalmente equilibradas. El cuerpo no debe sufrir carencias de nutrientes de ningún tipo para que funcione correctamente y en el caso de la “nutrición cerebral” son imprescindibles alimentos que aporten vitaminas del complejo B.

Actividad física para la mente. Si durante vacaciones dejaste de lado el ejercicio, o nunca lo has realizado, es hora de hacerlo. Elige una actividad para finalizar la jornada con una descarga importante de energía. Olvidarás la tensión del trabajo, mantendrás un cuerpo sano y te sentirás mucho mejor al día siguiente.

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