Columna: Castillo, ¡peléala en Europa!

Si pretende ser el "9" de la Roja, debe pelearla en el fútbol europeo. Volver a México sería un retroceso quizá sin retorno.

Por Juan Ignacio Gardella

Por cosas del destino -Dios-, me ha tocado seguir de cerca la carrera de Nicolás Castillo, con un toque de suerte -bendición- para mi trabajo como periodista. Estuve casi un mes en Mendoza entre enero y febrero del 2013, cuando la Rojita de Mario Salas clasificó al Mundial Sub 20 de Turquía con el renquino como goleador y figura, incluyendo su cabezazo para ganarle 1-0 al local en el debut en el Malvinas Argentinas, sólo horas después de que un visionario Óscar Garre, ayudante técnico de esa Albiceleste, me contestara a la pregunta “¿qué jugador es el que más les llama la atención?”, lo siguiente: “Me gusta el delantero. Es potente, inteligente, usa muy bien el cuerpo y tiene buen juego aéreo. Sobresalen sus características”.

Casi seis años más tarde, precisamente el 16 de octubre pasado, me encontraba gestionando una entrevista al Nico para la Revista El Gráfico, porque queríamos llevarlo en la portada, sin importar lo que pasara esa noche en el estadio La Corregidora de Querétaro ante México. “Ahora, si mete un golcito, mejor todavía”, le dije yo como ¿visionario? al representante, quien me advirtió que eso se veía complicado, porque lo más probable era que su representado empezara el partido en la banca.

Cuento conocido, el atacante formado en la UC entró faltando 12 minutos para el final y a los 89’ anotó el único gol en la victoria a domicilio sobre los aztecas. Para fortuna -bendición- mía, el ariete pasaría por Santiago antes de volver a Portugal y a los dos días estaba entrevistándolo en San Carlos de Apoquindo, con sesión de fotos incluida, donde me remarcó que “mi idea es consolidarme en el Benfica, que es un club grande de Europa. Pretendo triunfar ahí, sólo tengo eso en la cabeza”.

Espero que no haya cambiado su mentalidad en menos de tres meses, más allá de que ha jugado poco y nada en el equipo de Lisboa. Es una tremenda oportunidad para hacer una demostración de madurez, sobre todo ahora que acaban de despedir al entrenador Rui Vitória, quien últimamente lo tenía “cortado”.

Con 25 primaveras y pasos por otros tres clubes del Viejo Continente sin mayor éxito -Brujas, Mainz y Frosinone-, desperdiciar una nueva chance al otro lado del charco podría ser muy perjudicial para su futuro. Considerando que el torneo chileno y también el mexicano le quedaron chicos, volver a suelo azteca, por más millones y comodidad que le ofrezcan, sería un retroceso quizá sin retorno.

Si pretende ser el “9” en la Roja de Reinaldo Rueda, a lo que parecía destinado desde esos tiempos en tierras mendocinas, debe pelearla en el fútbol europeo. Las condiciones, como dijo Garré, las tiene.

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