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Daniela Agurto, carabinera alumna: “Es emocionante y entretenido el ambiente que se vive acá”

La vida de escuela que enfrentan los futuros carabineros es tan desafiante como la que desarrolla cualquier universitario, pero con una rutina muy establecida y en un sistema de internado.

Carabineros

La Escuela de Formación de Carabineros busca que sus estudiantes no sólo adquieran conocimientos y técnicas para su futuro profesional, si no que se sientan parte de la familia de Carabineros de Chile.

Luego de superar el proceso de postulación y selección, quienes forman parte de la Escuela de Formación de Carabineros inician con un primer mes de instrucción, donde “se les enseñan formalidades militares propias de la institución. Además, hay módulos de acondicionamiento físico y otros donde explicamos el régimen de la escuela”, donde reciben una suerte de nivelación, explica el mayor Ángel Lorca Parada, comandante del Grupo de Formación de Santiago.

Al finalizar ese primer mes, los carabineros alumnos visitan sus hogares, para comenzar el régimen habitual de formación e instrucción, donde estudian de lunes a viernes de 08:00 a 18:00 horas, con ramos tanto teóricos como prácticos.

“Estudiamos varios ramos, los que debemos aplicar constantemente en talleres o prácticas”, comienza la carabinero alumna Daniela Agurto, cuando explica su paso por la Escuela que está próximo a concluir exitosamente.

“Cursé ramos como Reglamentación, Control de las Emociones, tenía talleres físicos y otros como Lengua de Señas, que es un electivo que elegí”, complementa.

Así, además de los siete a diez ramos semestrales, los carabineros alumnos deben escoger semestralmente un módulo co-programático y un taller extra-programático.

“Los martes, miércoles y jueves, tienen actividades distintas a su plan de estudios. Los miércoles realizan deportes como básquetbol, fútbol y equitación, por ejemplo”, detalla el mayor Lorca. La idea es que los talleres extra-programáticos sean una “distracción con respecto a su proceso regular de estudios, para estar en un entorno distinto”, añade el oficial.

“Los martes y jueves hay talleres co-programáticos, donde encuentran ramos como ciclismo institucional, taller de instrucción montada y taller de prevención del delito”, entre otros contenidos complementarios para su futura labor, señala.

De esta forma, la vida de escuela de los carabineros alumnos es bastante nutrida de estudios, actividades e incluso espacios para compartir.

“Fue una buena experiencia (mi paso por la Escuela). Hice amigos, la pasamos bien adentro, es alta la exigencia académica, pero es entretenido el ambiente que se vive acá”, confiesa la casi egresada carabinera Daniela Agurto.

Como el sistema de estudios es interno, “hay que lidiar con opiniones diferentes, tratar de organizarse con los demás compañeros para mantener las habitaciones y tratar que siempre sea un momento grato”, agrega.

El plan de estudio está pensado para que se puedan desarrollar de manera integral y de la mejor forma. Horarios claros de estudio y descanso, habitaciones cómodas y salas de clase adecuadamente implementadas.

“Vestuario, alimentación, todo lo necesario se les proporciona acá”, nos explica el mayor Lorca. “El carabinero alumno no tiene que pagar para estudiar” en la Escuela, e incluso se les “remunera mensualmente”, explica, enfatizando el rol académico formativo de la Escuela, que a su vez se convierte en un gran hogar y familia para los alumnos durante su formación.

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