Estilo de Vida

El 2021 en libros: los que amamos, los que dejamos a medias y los que nos decepcionaron

Libreras y libreros hacen sus listas de fin de año y nos cuentan sobre lo bueno, lo malo y lo feo que leyeron el 2021

Quedan pocos días para que se acabe el 2021, año cargado de elecciones y cambios sociales en nuestro país. Por esto, en nuestras recomendaciones de los miércoles, la librera y mediadora de lectura, Catalina Estrella, en un trabajo colaborativo junto con otras personas del rubro, nos cuentan cuáles fueron sus libros favoritos este año, los que no terminaron de leer y los que prometían más de lo que finalmente fueron.


Los mejores y peores de nuestro año lector

Los últimos días cada año solemos dedicarlos a hacer un repaso por las experiencias que vivimos. Las celebraciones de Navidad y Año Nuevo están marcadas por los recuentos y las infinitas listas de lo mejor del año: los libros no son una excepción.

Diciembre es un bombardeo de publicaciones dedicadas a elegir el top del año, una tras otras aparecen estas listas armadas por personas ligadas a la industria editorial. Sin embargo, como lectora suelo quedar con la impresión de que estas elecciones responden a diferentes factores, pero nunca veo la experiencia de lectura cruzada en estas reseñas. Quizás por eso siempre abandono la idea de abrazar esa recomendación y creer que ese libro en particular merece todas las menciones en el primer puesto.

Ya se acaba el 2021, el primer año de reseñas y columnas colaborativas en este espacio que hemos ido construyendo. He leído un montón, probablemente sea mi mejor año en Goodreads, y eso se ha traducido en que he podido compartir muchas recomendaciones de lectura. Por lo mismo se me hizo muy difícil hacer una lista con los mejores libros del año, así que pensé que hacer este repaso requería de un esfuerzo conjunto, muy en la línea de lo que ha sido cada miércoles de literatura en Publimetro.

En esta última columna de los miércoles del 2021 me acompañan tres libreres que bajo su propia experiencia de lectura, destacaron su libro favorito del año, uno que dejaron a medias y otro que les decepcionó porque simplemente no era lo que esperaban.

Ignacio Rojas

Librero, mediador de lectura.

Nadar de noche

El favorito: Mi padre el pornógrafo de Chris Offutt.

Malas tierras editorial, 2019

Aunque fue publicado el 2019, solo tuve oportunidad de leerlo en 2021 e inmediatamente se transformó en una de mis lecturas predilectas del año. Sin duda es uno de los mejores libros de memorias de los que tenga recuerdo y que viene a engrosar la ya interesante lista de libros que giran en torno a la figura paterna.

El libro retrata la figura de Andrew J. Offutt, un popular escritor en los años 70´ que redactó más de 500 libros deslizándose por la ciencia ficción, la fantasía, la novela histórica, el thriller y con especial dedicación: el género pornográfico. Si algo me ha atraído de este libro más allá de la disfuncional historia, es cómo se gesta: la muerte del padre pone sobre la mesa la necesidad de que alguien se encargue de ordenar y gestionar la monumental cantidad de material que dejó tras su deceso (cartas, manuscritos, comics, novelas, etc.). Esta misión es asumida en todo momento por Chris Offutt como un trago amargo y a la vez una oportunidad para confrontar su pasado a sabiendas que ahondar en los secretos y los fetiches de su padre puede dejar secuelas irreversibles.

Algo interesante es que no solo nos ofrece un descarnado retrato de su padre, también nos lleva a explorar la relación con su madre, sus traumas e incluso sus inicios como escritor. Chris Offutt no se guarda nada y narra sin contemplaciones los episodios más dolorosos de su infancia. Tampoco retrocede ni esconde su espanto al rememorar la insana vida junto a su padre y mucho menos ante la revelación de sus parafilias.

Esta lectura confirma que los buenos libros siempre son novedad.

El que deje a la mitad: Dirección única de Walter Benjamin

Ediciones UDP 2021

Este es por lejos mi libro favorito de Benjamin, probablemente porque rehúye la pretensión de ser un libro, una unidad totalizante. También me encanta porque es el “libro” que eternamente dejaré “a la mitad” y que volveré cíclicamente a comenzar “a la mitad”. Al igual que los Apuntes de Canetti, estos pasajes, impresiones, postales, sueños, aforismos invitan al vagabundeo lector; a recorrer sin orden ni estructura a golpe de espontaneidad por cada uno de sus recovecos. Es un libro que disfruto justamente por esa dinámica, que me permite entrar y salir sin tener jamás por delante el imperativo de la meta o el objetivo.

Llevo leyéndolo y releyéndolo por años y no tengo la sensación de haber transitado nunca por las mismas calles. Es un libro que constantemente se interroga por la experiencia, su pérdida y cómo accedemos a ella en el vértigo de la modernidad, lo que lo hace absolutamente vigente.

Celebro la reedición de este clásico, que además suma entre sus novedades ser una versión ampliada, con un apéndice generoso y un apartado de notas muy completo que nos aporta datos de la publicación original de los textos. Un libro para ir y venir, dejar “a la mitad”, retroceder, avanzar o simplemente para desobedecer nuestras costumbres lectoras.

La decepción: Doscientas ballenas azules y Cuatro caballos de Margo Glantz.

Los libros de la mujer rota, 2021.

La brevedad de este libro puede por momentos suponer la idea (equivocada) de una lectura rápida. Se compone de dos textos breves cuyo vínculo se extiende a la exploración de las figuras de la ballena y el caballo, su representación histórica, su diálogo mitológico e incluso la urgencia de la extinción en el caso de los cetáceos.

No sé exactamente que esperaba encontrar en su lectura, pero lo cierto es que salí algo extraviado. Queda en evidencia la maestría de Glantz para transitar distintos géneros (poesía, ensayo, relato), amalgamarlos en un diálogo con numerosas fuentes clásicas (mitología griega, el libro de Job, Moby dick, etc.) e históricas, para luego disponerlos fragmentariamente como quien lanza una porcelana al vacío para apreciar cómo se quiebra en sus múltiples partes.

Esto le da un carácter único y sugerente, pero termina siendo su talón de Aquiles. En todo momento me pareció que el libro era abatido por el peso que intentaba sostener. Creo que el sobrecargado estilo de Glantz cierra esta lectura a un público amplio, y la torna fatigosa para lectores más asiduos. Es un libro que no deja indiferente, con una riqueza reflexiva importante, pero que al menos en una primera lectura me ha costado disfrutar y que rápidamente se alejó de las expectativas que azarosamente me formé y de las que me declaro como el único culpable.

Silvana Vetö

Librera en Alma Negra

Cuando Catalina me pidió que colaborara en esta columna me quedé atrapada en este asunto: hablar de mi libro favorito del año, tarea ardua, sin duda; de uno que me haya decepcionado porque pensé que sería otra cosa, un poco menos, pero difícil también; pero comentar un libro que dejé inconcluso, me resultó extraño e incómodo. No porque sean muchos y me cueste elegir, sino porque la fragmentariedad de mi lectura implica la idea de lo abierto e inconcluso y porque lo inconcluso no necesariamente permanecerá tal. Sea como fuere, aclaro que intentaré escoger el libro-favorito y el libro-decepción pensando en aquellos que efectivamente terminé, y que libro-inconcluso será, a diferencia de los anteriores, de aquellos que posiblemente pueda luego retomar.

El favorito: En la sombra del sueño americano. Diarios (1971-1991) de David Wojnarowicz

Caja Negra Editora, 2021

Si tengo que inclinarme por un solo libro favorito publicado este año, creo que este sería En la sombra del sueño americano. Diarios (1971-1991), los diarios del artista estadounidense David Wojnarowicz (1954-1992). El placer de la lectura de estos diarios estuvo marcado por la tristeza y la ternura que aparecen en una escritura atravesada por el cuerpo que goza, que se pierde, se desgarra, se de-subjetiva. Una escritura política porque asume que el cuerpo homosexual, el cuerpo queer, el cuerpo VIH positivo, es un cuerpo político. Y que sus experiencias son también políticas y significan, por ende, nuevas posibilidades de repensar los horizontes de existencia, no sólo individuales, sino colectivos.

El que deje a la mitad: La obligación de ser genial de Betina González

Gog & Magog Ediciones, 2021

Pensando en los libros que he dejado inconclusos este año: son muchos, y sólo argumentaré por qué hasta el momento no lo he terminado, sin que ello implique en absoluto que no lo haré. Se trata de La obligación de ser genial, de Betina González publicado por Gog & Magog. Creo que en el caso de este hermoso libro las razones de la lectura suspendida responden menos al libro mismo que al modo en que este libro me afecta personalmente, a cómo toca, en mí, distintas referencias, reflexiones, emociones. El texto parte de la experiencia de la lectura y la escritura como actos que pueden ser compartidos. Como algo que se hace con “amig*s”, en ese tipo de con-tacto que traduce la amistad: en el caso de Betina González, con Ursula K. Le Guin, Shirley Jackson, María Negroni, Alicia Genovese, entre otr*s.

Es un libro que escribe sobre la escritura desde afinidades, referencias, ideas y afectos que me hacen despegar los ojos del libro y mirar hacia arriba tantas veces que su lectura es inevitablemente pausada, es decir, lenta e interrumpida. Mientras leo quisiera hablar con amig*s acerca de lo que estoy leyendo, poder ir a revisar todas esas referencias que comparte, muchas de las cuales me han acompañado también por años, para seguir la conversación y, así, retomo, vuelvo, pienso, levanto la cabeza. Creo que se trata de un libro clave para quienes escriben ficción, pero también para otr*s, como yo, que les interesa la reflexión en torno a la escritura y el afecto, sea este pensado o experimentado como herida, como goce o como pulsión. Es decir, en torno a la escritura y esa frontera elusiva en que el cuerpo tiene que ver también con lo psíquico, pero se impone, como experiencia, ante lo psíquico.

La decepción: Da igual. Los veinticinco cuentos despiadados de Agota Kristof

Ediciones Alpha Decay, 2021

Este es un libro que recomendaría, pero no para comenzar a leer a la autora, sino para quienes ya la conocen suficientemente. Se trata de Da igual. Los veinticinco cuentos despiadados, de Agota Kristof. Creo que para un* lector* empedernid* de la escritora húngara -como yo-, Da igual reúne cuentos que son sólo como destellos, algo distantes, de lo que será su escritura en Klaus y Lucas, Ayer o La analfabeta. De todos modos esto no sorprende, pues son los primeros cuentos escritos por Kristof en francés, su lengua del exilio y mantenidos en zozobra por ella misma hasta 2005, cuando se publican por primera vez en francés, mientras ella aun está viva. Sin embargo, mis expectativas eran leer nuevamente esa escritura fría de la maldad, ese estilo paradójico que parece decir que la maldad, no porque aparezca en la infancia es siempre un estado transitorio previo a la inscripción de la ley, que no siempre cejará cuando la educación haga lo suyo, y sí, los veinticinco cuentos apuntan a ello, van en esa línea pero, como mencioné, en una escritura aún algo tentativa.

Arianna de Sousa-García

Librera, mediadora de lectura

Editora en Casa Ajena

Lo digo cada vez que puedo: la poesía es mi casa. Y en este año durísimo, plagado de malas noticias, excesos de voluntades, en el que tuvimos que mirarnos de frente y hacia dentro de nosotras mismas, mi casa se mantuvo fuerte, luminosa y mía. Me protegió del fuego, del frío, del desamor, de la falta absoluta de esperanza y de mí misma. Me causan mucha risa las listas de mejores libros porque lo que realmente suele haber allí, y lo digo con total conocimiento de causa, son los libros más vendidos, los mejores publicitados y aquellos cuyos autores son más grandes que sus obras. No sé. No me interesa en lo absoluto. Por eso cuando Catalina me contó la esencia de este listado no tuve que pensarlo demasiado. Fue difícil escoger sólo uno para liderar esta lista, porque además este año resultó también como una especie de extensión del anterior y en mi mente todas las lecturas hechas en esos más de 600 días pertenecen a un mismo tiempo, a un mismo ánimo.

Los favoritos: Una cicatriz donde se escriben despedidas, antología de poesía venezolana en Chile

Libros del Amanecer, 2021

«El pibe de la puerta dice que somos muchos, venimo’ como seis Carmona y seis más con Pucho», dice una canción de C Tangana que no le canso de corear. Sí, somos muchos los venezolanos en Chile, ha sido difícil todo para todos, permear en la literatura chilena no ha sido la excepción y esta es la primera antología de la colonia de migrantes más grande de este país.

Lo recomiendo no sólo por su valor político, histórico y testimonial, también lo hago porque este es un libro puente, un artefacto que puede iniciar una conversación que he definido muchas veces como importante, necesaria, horizontal, una que podría ser el cimiento para un trabajo conjunto en la construcción de un Chile más humano. Porque un libro siempre tiene que ser algo mucho más grande que lo que visiblemente es y es allí donde para mí descansa su valor.

Destaco las imágenes y los sonidos ofrecidos por les 14 poetas, la ventana que abren para que podamos ver y escuchar dentro de una casa rota, abandonada y que se lleva a cuestas al mismo tiempo. Celebro los guiños que deberán ser mediados. Aplaudo la música triste que del libro emana tan honestamente y que dice algo parecido a: sí, soy eso que dices que soy, pero también soy esto, y quizás por ser esto es que me muestro como tú me ves.

Los favoritos: Este es el bosque de Eunice Odio

La pollera ediciones, 2021

Este es el bosque es una maravillosa selección de 25 poemas de la costarricense Eunice Odio hecha por Vicente Undurraga. Se trata de un trabajo no menor con una responsabilidad altísima: sacar a la autora de la oscuridad en la que ha estado durante tanto tiempo, particularmente en Latinoamérica.

La obra de Odio es rebelde e incluso polémica, lo que explica el silencio a su alrededor en un territorio tan pacato como el nuestro. Su mirada de caleidoscopio místico, de erótica naturalista, es algo que como lectora agradezco la oportunidad de tener.

El que deje a la mitad: Apariciones de Margo Glantz

Erdosain, 2019

El libro que dejé a medias, que no logré terminar fue uno que no es del 2021, pero me lo encontré este año.

Recuerdo que cuando lo tomé me pareció un libro tan bello, tan potente y tan abierto que me llamó mucho y me metí en él, pero me terminó abrumando. Entonces me parece importante hablar del timing de la lectura más que la calidad de la literatura que una lee porque no dudo de la calidad de Margo Glantz como escritora, no dudo de su poder, del trabajo que hace, pero me parece que escogí el peor momento para leerlo, porque está todo el tiempo rezando e incluso coqueteando con lugares oscuros.

En un año de muchos altos y bajos, de luz que quema y de oscuridad total, ese libro me llevó a esos lugares en que la oscuridad ya no significa descanso y la luz ya no significa claridad, sino a un roce a un disgusto, a una especie de repulsión. Es muy hermoso y sin embargo me causó eso, así que Apariciones es mi libro inconcluso, pendiente de este año y digo pendiente porque yo no me obligo a terminar los libros, pero tampoco me obligo a abandonar, creo mucho en el timing de lectura así que en algún punto yo voy a poder ser un cuerpo que recibe estas lecturas y que va a poder disfrutarla en lugar de padecerla.

La decepción: Ñamerica, de Martín Caparrós

Random House, 2021

No suelo hablar de los libros que no me gustan. Los ignoro. Paso de ellos. No los termino. Economía del tiempo, le dicen. Pero si tengo que hablar de uno, será de Ñamerica.

Ñamerica es un libro reduccionista, rimbombante, minimizante y acomodadizo en el que Caparrós pretende hacer un retrato de Latinoamérica sin verla horizontalmente. No sé si porque no quiera, pero definitivamente porque no puede. No sé si se pueda hacer un retrato mirando al otro por encima del hombro, pero me parece que no.

En Ñamerica la imposibilidad de acceder a anticonceptivos y la violencia son «descuidos caribeños». Para Ñamerica en «Caracas casi nada funciona» porque la producción de petróleo cayó después de la muerte de Chávez, así lo dice en cinco líneas del tercer párrafo de la página 324. Así redujo la situación más compleja que ha atravesado Venezuela en toda su historia. Del colapso de la industria eléctrica y alimentaria, nada. De la corrupción, nada. Del narcoestado, nada. Según Ñamerica los muchachitos están «flaquitos flaquitos» únicamente porque ya no se extrae petróleo como antes, y no se pregunta por qué.

¿Qué está escrito de manera impecable? Sí. ¿Una técnica impecable justifica lo que ha hecho Caparrós en este libro? El mundo de la No ficción pareció acordar que sí, insisto en que a mí me parece que no. Después de todo, la No ficción requiere de ganas de saber, de humanidad y de valor para confrontar nuestros propios preceptos para darle lugar a lo que le pasa a otros. Todo lo demás es pavoneo y pasar lista a nuestros colores, frutas y vegetales.

Catalina Estrella

Librera, mediadora de lectura

Cada libro que recomendé en esta columna el 2021 fue parte de mis lecturas favoritas, por eso elegir solo uno me complicaba un poco, pero definitivamente el primer puesto es para ¿Hay alguien ahí? de Peter Orner, editado por Chai, fue esta obra la que abrió la puerta para muchos otras de la misma línea: libros que hablan sobre libros, lectores, leer y escribir.

El favorito: Leer y Dormir de Gonzalo Maier

Editorial Minúscula, 2021

Como una forma de rendirle homenaje y darle continuidad a esta temática es que elegí Leer y Dormir de Gonzalo Maier como mi segundo favorito para encabezar esta lista.

Maier fue un gran descubrimiento. Poco sabia de su escritura hasta que me topé con esta novedad de octubre. A los libros llegamos por distintos caminos y en este caso en particular, Editorial Minúscula fue sin duda una de mis grandes favoritas a la hora de elegir lecturas, por eso cuando me encontré con esta obra, no lo dudé un segundo y de verdad me sorprendí con cada uno de los 33 textos breves que la conforman.

Gonzalo Maier construye su escritura en torno a la observación de lo cotidiano, de la realidad que nos rodea, es un excelente narrador de las rutinas y los procesos.

Leer y dormir son dos grandes placeres que se enmarcan en el ocio, pero entre ambas actividades tan humanas hay mucho más, de todo eso es lo que habla el autor, de esos libros que leemos y de los que dejamos a medias, de las visitas que hacemos a las librerías y todos esas lecturas que vamos acumulando en la pila por leer.

Más allá de lo que sucede en Leer y dormir, lo que se rescata es la forma en que está escrito porque en palabras simples, este pequeño libro es un tributo a la experiencia de leer con todo lo que conlleva, es un relato íntimo de lo doméstico, de lo real.

El que deje a la mitad: Isla decepción de Paulina Flores

Seix Barral, 2021

En la categoría libros que dejé a medias tenía más de un candidato, porque a veces pasa que los procesos de lectura hacen que tomemos y retomemos los textos, que saltemos de un libro a otro, o simplemente la vida misma nos hace pausar los relatos.

Algo así me pasó con Isla decepción, la esperada primera novela de Paulina Flores, ganadora del Premio Roberto Bolaño con Qué vergüenza.

Tenía muchas expectativas con este libro, lo esperé con ansias y a penas salió me aseguré con una copia. Me cautivó con las primeras líneas, sin embargo creo que mis propios procesos personales me alejaron de la novela, me sentí interpelada desde muchos lugares y tuve que dejarla en la página 165.

Creo que pausar una lectura no tiene necesariamente que ver con la calidad de su escritura, porque leer es un proceso muy humano que algunas veces se cruza con lo que estamos viviendo.

Paulina Flores es una gran escritora, su recopilación de cuentos contenida en Qué vergüenza es uno de mis libros favoritos si hablamos de literatura chilena. El ritmo narrativo de la autora es particular, incluso en sus cuentos, porque la brevedad no es necesariamente sinónimo de agilidad. Sin embargo, las características de este género me permitieron ir pausando y retomando su lectura hasta terminarla completamente. Pero en este caso, el factor rítmico sumado a la sensación de desencanto permanente que transmite Isla decepción me llevaron a dejarlo a medias con la esperanza de retomarlo en un mejor momento.

La novela trata sobre la crisis interna de su protagonista Marcela, quien tras sufrir un fracaso amoroso y renunciar a su trabajo, escapa a Punta Arenas para visitar a su padre.

El desmoronamiento de las estructuras y la dificultad de los vínculos familiares con la crisis global del modelo capitalista y nuestros propios conflictos políticos, como la persecución al pueblo mapuche enmarcando la narración, me hacen querer volver a Isla decepción.

La decepción: Lxs niñxs de oro de la alquimia sexual de Tilsa Otta

Literatura Random House, 2021

Nunca antes había hecho el ejercicio de repasar las razones por las que se abandona una lectura pero acá va mi gran decepción del año: Lxs niñxs de oro de la alquimia sexual de Tilsa Otta.

El título en lenguaje inclusivo y la contratapa prometían mucho. Creí que estaba frente a un libro completamente rupturista, me lo imaginé como una gran apuesta a pensar una literatura en línea con la fluidez del género y las conversaciones que estamos teniendo dentro de la comunidad LGBTQIA+.

El argumento del libro se estructura en torno al vínculo entre la divinidad y el orgasmo. La protagonista de este libro estrecha su relación con Dios con cada visión del futuro que experimenta después de mantener relaciones sexuales con su pareja.

Hasta ahí tenía toda mi atención, pero fui avanzando y avanzando y solo me encontré con un montón de referencias un poco forzadas, con teorías espolvoreadas por aquí y por allá. Hasta la mitad del libro no tenemos ninguna interacción homosexual. Me parece que la narración es muy alejada de la disidencia sexual y más bien apegada a visiones y estereotipos heteronormados de la comunidad.

Buscaba engrosar mis referencias de lecturas disidentes con este libro, pero me quedé con la sensación de querer disfrazar una escritura con el afán de hacerla atractiva para su venta.

Cuando sugiero un libro busco transmitir lo que a mi me produjo, creo que este oficio en particular hace que se mezclen mucho las experiencias personales con las profesionales, al menos en mi caso pienso la mediación lectora como un puente, una forma de conectar con les lectores y no puedo dejar mi propia sensibilidad afuera.

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