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Sexualidad en la tercera edad: entre el tabú y los desafíos

La OMS declaró a esta década como la del Envejecimiento Saludable, y ello implica asumir este aspecto de la vida con respeto.

personas mayores

No porque vayan pasando los años debe haber áreas del comportamiento y los usos del ser humano que deben ser desechadas. Pero sí hay que irse preparando, pues es obvio que hay que abordarlas de diferentes maneras y con conocimiento.

Y en el plano de la sexualidad en las edades más avanzadas, hay que mantener una mirada de respeto, como lo señala la académica universitaria y experta en derechos de este grupo etario, Carolina Riveros Ferrada.

“Es importante tener una visión reflexiva como sociedad, para que la vida sexual e íntima de las personas mayores sea respetada. Además, se deben generar protocolos en espacios como los Establecimientos de Larga Estadía para Adultos Mayores, ELEAM”, sostiene la abogada y profesora de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de Talca.

Cabe citar que de acuerdo la Encuesta Nacional de Salud, Sexualidad y Género 2022-2023 del Ministerio de Salud, “gran parte de la sociedad chilena no conversa sobre temas sexuales en la familia”. Además, “la población de 18 años y más tiene una mala valoración de la educación sexual recibida en los colegios o escuelas”.

Pero lo anterior no implica que con el correr de los años tenga que disminuir la actividad sexual.

“Hay estudios internacionales que muestran que las personas mayores tienen una vida sexual activa. No se da con las mismas cifras que en personas de otro rango etario, pero un tercio de las personas mayores declara que tiene sexo de forma habitual… El problema es que la sexualidad en la vejez es vista como un tabú, pues se considera que ese grupo no tiene una vida sexual activa”, dice Carolina Riveros Ferrada.

La especialista -quien integra el Comité Consultivo del Servicio Nacional del Adulto Mayor, Senama- agrega que los ELEAM tienen un desafío en esta materia, “porque es difícil tener intimidad en ellos y por eso se están generando protocolos para llegar a puntos de encuentro, mayor conocimiento y capacitación tanto del personal que trabaja como de las familias”.

Cabe resaltar el hecho de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha declarado que el periodo que va de 2021 a 2030 es la década del Envejecimiento Saludable, por lo que insta a colaborar para mejorar las vidas de las personas mayores y su sexualidad.

“La sexualidad no solo considera la relación sexual específica, sino que está dentro de un marco de intimidad, como las caricias, los abrazos o tomarse la mano. Eso también es parte de un conjunto”, precisa la abogada.

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LA VOZ DE UNA SEXÓLOGA

La sexóloga Odette Freundlich es directora del Centro Miintimidad, y en base a su experiencia declara de forma tajante que “la sexualidad no tiene edad… Con el tiempo, la función sexual puede cambiar, pero la capacidad de experimentar y disfrutar de una vida íntima placentera nunca se termina”.

Y sostiene que “existen muchos mitos en torno a este ámbito de la vida en la tercera edad, y uno de ellos es pensar que la edad es una limitante para seguir disfrutando de una vida sexual plena, pero ello no es así”.

La especialista recuerda que “en la IV Encuesta de Calidad de Vida en la Vejez, desarrollada por la Universidad Católica y Caja Los Andes, el 32% de los adultos mayores declaró abiertamente que tienen una vida sexual activa, y el 65% de ellos dijo que el sexo sigue siendo algo muy importante en su existencia.

Según Odette Freundlich, “a medida que aumenta la edad y entramos en el climaterio o andropausia, se producen muchos cambios hormonales, sicológicos, físicos, relacionales, ambientales y, por supuesto, en la respuesta sexual. Estas modificaciones varían de una persona a otra y no son universales, pues cada individuo es único”.

La también kinesióloga precisa que “cuando disminuye la hormona testosterona, puede producirse disminución del deseo y de las fantasías sexuales, fatiga inexplicable y persistente, baja del sentimiento de bienestar, pérdida o adelgazamiento del vello púbico y de la masa corporal, osteopenia u osteoporosis, disminución del ánimo y deterioro de la función sexual”.

“Y la disminución de los estrógenos influye en otros cambios, como síntomas vasomotores o bochornos, sequedad vaginal, atrofia urogenital, falta de elasticidad de los tejidos, hipotonía o debilidad muscular, dolor en las relaciones sexuales o dispareunia, cambios de humor y alteración del sueño”.

Odette Freundlich reseña que “por supuesto que todos estos cambios afectan la respuesta sexual, generándose a veces en los hombres o personas con pene, dificultad para lograr o mantener la erección, falta de control en la eyaculación y disminución del deseo sexual… Y en el caso de las mujeres o personas con vulva, puede producirse dolor con la penetración vaginal, dificultad para experimentar orgasmos o disminución de la intensidad de la sensación de placer, falta de lubricación y disminución del deseo de tener encuentros sexuales penetrativos”.

La sexóloga advierte que “los cambios físicos y de la imagen corporal pueden afectar en la sexualidad, ya que muchas personas se sienten avergonzadas de su cuerpo y no desean exponerse a su pareja. Otro factor que impacta, en su mayoría a los hombres, es la ansiedad relacionada con el “rendimiento sexual”, lo que genera un golpe en la autoestima. Por eso en esta etapa de la vida es importante adaptarse a los cambios y no pretender compararse a la sexualidad que se tenía a los 30 años”.

Pese a estos cambios naturales, muchas personas mayores continúan disfrutando de una vida sexual plena y satisfactoria. Y, si es necesario, pueden abordar y manejar muchos de estos cambios con la ayuda de profesionales de la salud.

La sexóloga entrega varias recomendaciones para que la vida sexual siga siendo sana y feliz en la tercera edad.

“Es fundamental mantener una comunicación abierta con la pareja, así como buscar el apoyo adecuado y adaptarse a los cambios. Para algunos quizás es mejor disminuir la demanda y centrarse en la calidad y no en la cantidad. También puede ayudar trabajar sobre el deseo sexual y las fantasías; usar hidratantes vaginales y lubricantes adecuados; practicar la autoestimulación y el placer individual; no centrarse solo en el coito, sino que además en las sensaciones placenteras en todo el resto del cuerpo; planificar los encuentros sexuales y darse tiempo de calidad; comunicarse asertivamente; expresar los sentimientos; cuidar el cuerpo; tener una dieta saludable; realizar actividad física y sociabilizar”.

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LAS ORIENTACIONES DEL SENAMA

Desde el Senama señalan que el tema de la sexualidad es abordado de manera integral, en base al respeto y la dignidad, y desarrollando orientaciones para abordarlo.

“Trabajamos la sexualidad en personas mayores como un componente fundamental para la promoción del envejecimiento digno, activo y saludable, pues la entendemos como un factor indivisible del bienestar y de la calidad de vida que impulsamos para las personas mayores”, explica la directora nacional del servicio, Claudia Asmad Palomo.

Según datos de la Encuesta de Discapacidad y Dependencia 2022, el 78% de las personas mayores son autovalentes, lo que demuestra que en su gran mayoría son activas y vigentes, lo que ratifica que ese aspecto de la vida no queda atrás.

“Como concepto, la sexualidad ha sido capturado y estandarizado a lo largo del tiempo, y las personas mayores, debido a discriminaciones que sufren por su edad, a prejuicios y a estereotipos que las rodean y que sustentan tales segregaciones, se constituyen en una población a la cual se les niega socialmente el derecho de tener una sexualidad activa, autónoma, libre y placentera”.

“Pero desde el Senama promovemos el ejercicio de la sexualidad como un derecho humano para impulsar el bienestar y una mejor calidad de vida. Y por eso hemos construido orientaciones para abordar la sexualidad en dispositivos de cuidados, las que impulsamos específicamente en los Centros Diurnos y en los ELEAM”, precisa la directora nacional.

Claudia Asmad Palomo añade que “esas orientaciones se basan en los enfoque de género y de derechos humanos, y entregan lineamientos técnicos y metodológicos a los equipos que trabajan directamente con las personas mayores, para así asegurar intervenciones promocionales respecto a la sexualidad. El objetivo es que se permita asegurar el ejercicio de este derecho a todas las personas mayores en un marco de dignidad y de respeto, lejos de los estereotipos y asegurando su bienestar”.

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