“Mira abajo del árbol de navidad, Santa Claus dejó un regalo para ti”, me dijo Cat, una marinera italiana muy animada. 

Mi sorpresa fue ver que había un regalo con mi nombre, lo abrí emocionada y era un anillo hecho de manera artesanal con un dibujo de una ancla, por más que pregunté quien había sido la persona que me lo obsequió, todos contestaron: Santa Claus. 

Todo es así arriba del barco Esperanza, lleno de sorpresas y emociones a cada instante y en fechas tan importantes como navidad se acuerdan de las familias, pero intentan sobrellevarlo con la familia que se ha creado al interior del barco Esperanza. 

“Esta es una fecha especial, pero dentro de tantas cosas a mi se me olvidan las fechas, de hecho yo no me acordaba que venía navidad. Para mi es importante que todos al interior del barco se lleven bien e intento contribuir para eso, al final pasamos a ser una familia”, comenta el capitán Daniel Rizzotti. 

Daniel Rizzotti (49), es de nacionalidad argentina y lleva cerca de 20 años en Greenpeace y un poco más ligado al mar, trabajo al que le dedica gran parte de su tiempo y de su vida, donde últimamente ha pasado embarcado casi medio año. 

Este día ha sido tranquilo para gran parte de la tripulación, pero el trabajo del capitán no cesa. Rizzotti está arreglando los últimos detalles para llegar a Puerto Madryn, que se espera sea cerca de las 22:00 horas. 

Antes de tener una vida ligada a Greenpeace, el capitán iba a bordo de barcos que transportan cargas peligrosas como gas natural comprimido o amoníaco, productos químicos que por lo general las personas asocian con un daño al medio ambiente. 

“Desde niño estuve preocupado del medio ambiente y de ayudar a la sociedad, era parte del club de leones, y después me interesé por preservar todo lo que tiene que ver con la parte ecológica, de hecho en mi vida privada ayudo a varias ONG en la provincia de Tucumán, Argentina y doy charlas ligadas a esto”, comenta el capitán mientras observa unas indicaciones en su computador. 

Daniel Rizzotti es de carácter amigable y cercano con todos al interior del barco, a diferencia de otras tripulaciones, si bien el capitán es quien manda, él intenta tener una relación más horizontal con cada uno de los tripulantes para lograr un clima de armonía y el ser casi "como una familia”, como él señala. 

“Que pasen una feliz navidad y lo disfruten, yo iré a pasarle bien ahora con los del barco”, fueron las palabras que el capitán le dijo a su familia para navidad. Daniel Rizzotti se muestra con las cosas resultas en términos afectivos, pero lo que le preocupa es ser un referente en temas de medio ambiente para sus cercanos en Argentina. 

“El ser capitán de un barco de Greenpeace es una gran responsabilidad, porque a uno lo miran como un referente de todos los temas relacionados con el medio ambiente, intento estar lo más al tanto de todo, pero a veces se hace complicado, pero me gusta tener esa responsabilidad”, señala el capitán con el tiempo justo para ir a cenar con el resto de la familia Greenpeace. 

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