El presidente Barack Obama y el papa Francisco lideraron el domingo las condenas al peor tiroteo de la historia de Estados Unidos que causó 50 muertos en un club gay en Orlando, Florida.

El pontífice argentino repudió "esta nueva manifestación de una locura homicida y de un odio sin sentido" mientras que Obama habló de un "acto de terror y odio".

Según el FBI, el presunto autor del ataque, Omar Mateen, de 29 años, prometió lealtad al grupo yihadista Estados Islámico.

Barack Obama expresó su consternación ante la "horrible masacre" y dijo que, aunque la investigación está en fase preliminar, "sabemos lo suficiente para decir que esto fue un acto de terror y de odio".

En un comunicado del Vaticano, el papa Francisco, a través de su portavoz Federico Lombardi, declaró que "la terrible masacre que ha tenido lugar en Orlando, que ha causado numerosas víctimas inocentes suscitó (...) sentimientos muy profundos de execración y condena, de dolor, de confusión frente a esta nueva manifestación de una locura homicida y de un odio sin sentido".

Ashraf Ghani, el presidente de Afganistán, el país de origen de la familia del presunto asesino, condenó en Twitter "este horrible ataque". "Nada puede justificar matar a civiles. Mis pensamientos están con las familias, las víctimas, así como con el pueblo y el gobierno estadounidense", agregó.

Entre los numerosos jefes de Estado y de gobierno que condenaron la matanza, los dirigentes de Francia y Bélgica, donde se perpetraron recientemente ataques yihadistas, expresaron su solidaridad con Estados Unidos.

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